Resulta que los gérmenes que esparce tu perro por toda la casa pueden ser saludables para tus hijos
Curiosamente, no fue la cantidad de microorganismos lo que pareció importar. Es decir, los resultados apuntan más hacia la identidad de determinados microorganismos que hacia una simple cuestión de “tener más gérmenes” en casa.
Los autores plantearon que estos microorganismos podrían formar parte de las exposiciones ambientales que influyen en la maduración del sistema inmunitario durante una etapa especialmente sensible de la vida. Sin embargo, el estudio no demuestra que los perros causen directamente una mejor salud, ni que las bacterias encontradas sean responsables por sí mismas de proteger a los niños. En otras palabras, esto no quiere decir que tu bebé y tu perro ya deben compartir cuna.
Hay otras razones para ser cautelosos con estos hallazgos. En primer lugar, se trata de un estudio observacional, por lo que no puede establecer una relación de causa y efecto. Además, solo se recogió una muestra de polvo por vivienda, no se analizaron los virus y tampoco se tomaron muestras de las vías respiratorias de los bebés. Los propios investigadores señalan que otros aspectos asociados con tener un perro (como un estilo de vida más orientado a las actividades al aire libre, rutinas familiares o factores psicológicos) también pueden contribuir a los beneficios observados.
En suma, el perro podría modificar el ecosistema microbiano del hogar y, a través de esa exposición, contribuir parcialmente a una menor frecuencia de infecciones respiratorias durante el primer año de vida; sin embargo, los investigadores consideran necesario comprobar si este efecto se mantiene después del primer año, si los microorganismos asociados con los perros llegan a las vías respiratorias de los bebés y si los resultados se repiten en otras poblaciones.
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