La ciencia detrás del “espiralismo”: cómo una conversación con la IA puede derivar en una pseudorreligión
El fantasma en el GPT
En los relatos sobre espiralismo, la IA no se limita a responder preguntas sobre una doctrina previamente establecida. En algunos casos, la propia conversación parece producir y desarrollar la doctrina. Los usuarios interpretan determinadas respuestas como señales de una inteligencia oculta; posteriormente, esas interpretaciones alimentan nuevas conversaciones, que a su vez generan más contenido. La “espiral” funciona entonces simultáneamente como concepto, símbolo y explicación de lo que está ocurriendo.
Esto remite a lo que los autores denominan “deriva epistémica”, una transformación gradual de la manera en que una persona interpreta qué es verdadero y qué puede considerarse evidencia. La analogía con el clásico folie à deux (el trastorno delirante compartido) ha sido planteada para describir algunos casos, pero los investigadores advierten que se trata únicamente de una metáfora. Un chatbot no tiene creencias propias ni participa en un proceso psicótico; lo que puede ocurrir, indica el estudio, es una construcción conjunta de significados en una cámara de eco, en ausencia de una fricción correctiva que tendría que proporcionar otro ser humano.
Desde hace meses otras investigaciones han explorado cómo la IA puede ocupar un lugar que antes correspondía a un interlocutor humano. Puede estar disponible las 24 horas, recordar detalles de una conversación, adaptar su personalidad y responder sin mostrar cansancio ni impaciencia (¿alguna vez te ha regañado Claude?). En determinadas circunstancias, esa disponibilidad puede convertirse en una ventaja para explorar ideas; en otras, puede eliminar precisamente el elemento que ayuda a ponerlas a prueba: el desacuerdo.
Sin embargo, sería un error concluir que toda conversación larga y profunda con la IA conduce inevitablemente a los delirios o al extremo de formar parte de una secta. La evidencia científica sigue siendo limitada. El estudio señala que no existe ningún caso publicado que haya establecido una relación causal entre la interacción con una IA y el desarrollo de una creencia delirante. No obstante, si ves las señales de que la relación con tu chatbot dejó de ser saludable, pide ayuda para que alguien te ayude a salir de esa espiral.
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