“Es como tener una aspiradora encendida en el salón”: un centro de datos convirtió la vida de un vecindario en una pesadilla
Dentro de las casas. Valenzuela describió el sonido con una comparación muy concreta: “Suena como tener una aspiradora en tu salón […] cuando el filtro está atascado, así que emite un silbido agudo. Y la dejaron encendida y se marcharon”. Sus consecuencias aparecen en gestos cotidianos que antes resultaban normales. Los Finn aseguran que ya no pueden abrir las ventanas como solían hacerlo, mientras Valenzuela cuenta que permanecer unos minutos en el exterior durante los días calurosos puede acabar provocándoles dolor de cabeza.
De las quejas a los tribunales. El conflicto dejó de ser únicamente vecinal en marzo de 2026, cuando Dowagiac aprobó su primera ordenanza sobre ruido industrial. La norma fija un máximo de 65 dB durante el día y 55 dB por la noche, y el responsable municipal aseguró que la ciudad ya había sancionado a Hyperscale Data por incumplirla. La empresa, sin embargo, cuestiona tanto las mediciones como el método empleado. En paralelo, Valenzuela figura como demandante en una acción colectiva que acusa al operador de negligencia y de interferir de forma sustancial en el uso y disfrute de las viviendas.
El giro hacia la IA: Hyperscale Data ha puesto cifras a la transformación anunciada para el recinto. Su CEO, William Horne, explicó durante una reunión extraordinaria del consejo municipal que la empresa prevé invertir 100 millones de dólares para ampliar la computación destinada a inteligencia artificial y robótica avanzada, mientras abandona la minería de criptomonedas. También ha adquirido terrenos colindantes que pretende utilizar como una franja natural de separación para reducir el sonido que llega a las viviendas. Por ahora, sin embargo, las autoridades locales aseguran que no han recibido ninguna solicitud de permiso para esa expansión.
Las respuestas. Entre las respuestas ofrecidas por Hyperscale Data figura el apagado progresivo de la maquinaria de minería, que la empresa espera completar durante los tres meses siguientes. El CEO fue más lejos y afirmó que comprarían las casas de quienes siguieran sin poder disfrutar de ellas. Para los afectados, esa alternativa no resuelve lo que esas viviendas representan. Por ejemplo, la casa de los Finn lleva casi 100 años en la familia y allí conservan sus amistades y una red de apoyo que también ayuda a Marjorie, diagnosticada con párkinson.
El caso. Lo que está ocurriendo en Dowagiac muestra como una infraestructura informática puede hacerse muy física cuando se instala junto a viviendas y funciona de manera continua. Los centros de datos sostienen servicios que usamos a diario. Esa expansión puede aportar inversión y empleo, aunque también puede aumentar la demanda de electricidad y agua, la ocupación de suelo y, en determinados casos, el ruido que soporta el entorno.
Imágenes | Brett Sayles
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