EEUU construyó el ejército más poderoso del mundo. Ahora hay quienes señalan su talón de Aquiles: la ciberguerra
Ahora bien, el Pentágono no se ha quedado quieto. El informe reconoce que ha intentado corregir parte del problema con CYBERCOM 2.0, una iniciativa anunciada en 2025 para reforzar el papel del Mando Cibernético en talento, formación y desarrollo de capacidades. Pero la comisión considera que ese tipo de reforma no resuelve la cuestión de fondo: la ausencia de una rama militar dedicada a generar fuerzas para el ciberespacio. En otras palabras, no discute solo quién manda las operaciones, sino quién construye de forma estable el personal, la preparación y las herramientas que esas operaciones necesitan.
El Mando Cibernético de Estados Unidos, conocido como USCYBERCOM, tiene la misión oficial de dirigir, sincronizar y coordinar operaciones en el ciberespacio para defender y promover los intereses nacionales, según su propia descripción institucional. Según la comisión, el problema es que en la práctica también acaba cargando con parte de las funciones “tipo servicio” que deberían proporcionarle personal, preparación y capacidades. Los autores ven ahí un problema de diseño que recuerda al modelo corregido por la ley Goldwater-Nichols de 1986, que reorganizó el Pentágono y delimitó mejor la diferencia entre construir la fuerza y emplearla en operaciones.
¿Y qué sugieren? Pues bien, el estudio trabaja sobre la hipótesis de crear una rama militar dedicada al ciberespacio y desarrolla cómo debería organizarse si Washington tomara esa decisión. Esta Fuerza Cibernética tendría una misión delimitada: organizar, formar y equipar al personal encargado de las operaciones ofensivas y defensivas, mientras USCYBERCOM conservaría la responsabilidad de emplearlo. La propuesta no busca absorber toda la tecnología del Pentágono ni hacerse cargo de cada una de sus redes informáticas. Las demás ramas seguirían gestionando los sistemas vinculados a sus propias misiones, pero dejarían de generar por separado una capacidad que exige criterios, carreras y prioridades comunes.
La paradoja es difícil de ignorar. Estados Unidos conserva la fuerza militar de mayor alcance global, pero el informe advierte de que todavía no ha desarrollado una estructura concebida específicamente para generar sus capacidades en el ciberespacio. Erica Lonergan, afdeutora principal del estudio y profesora en la Universidad de Columbia, y Mark Montgomery, comisionado del informe, contraalmirante retirado y responsable del área de ciber y tecnología de la FDD, trasladaron después esa conclusión a una tribuna en Defense News: si el entorno digital ya se ha convertido en un dominio de guerra, debería contar con una rama preparada para combatir en él.
Imágenes | U.S. Army Cyber Command | Wyoming National Guard
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