De la duck face al Gen Z pout: cómo cambió nuestra forma de posar en 30 años
Y quizá no sea una coincidencia. En el artículo Vibe Shift, publicado en The Cut, la periodista Allison P. Davis sostiene que estamos entrando en una nueva era estética marcada por “el retorno de una cultura fragmentada, donde lo más prometedor es el regreso de la ironía”. Si las poses siempre han sido un reflejo de su tiempo, el Gen Z pout podría ser el rostro de ese nuevo cambio cultural.
Ninguna expresión viral apareció por accidente, cada una nació en un momento específico de internet, o incluso antes de este, y terminó convirtiéndose en una especie de lenguaje silencioso. La pose que eliges para una foto rara vez habla solo de ti; también refleja la cultura en la que te relacionas, los ideales de belleza de tu época e, incluso, el estado de ánimo de toda una generación.
Heroin chic
Kate Moss vistiendo una colección de Calvin Klein, 1998.
WWD/Getty Images
Amber Valletta, modelo de Calvin Klein, 1994.
WWD/Getty Images
A inicios de los 90, las modelos solían ser mujeres como Cindy Crawford y Claudia Schiffer, bronceadas y atléticas; no obstante, a mediados de la década surgió una reacción contra la “chica radiante”. El estilo heroin chic pretendía ser un choque pronunciado, que reflejaba el contexto social de Estados Unidos. El consumo de heroína se había vuelto más frecuente, ya no era estrictamente inyectable, se inhalaba con mayor frecuencia, lo que redujo parte del estigma asociado a la droga.
El movimiento grunge, impulsado por bandas como Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam y Alice in Chains, abrazaba el rechazo al glamour y la perfección, proponiendo una imagen descuidada y melancólica. Esa sensibilidad no tardó en trasladarse de la música a la moda. Uno de sus momentos definitorios fue la campaña del perfume Obsession de Calvin Klein. Durante un viaje a las Islas Vírgenes Británicas, el fotógrafo Mario Sorrenti retrató a su entonces pareja, Kate Moss, en una serie de imágenes en blanco y negro marcadas por la extrema delgadez, la piel pálida y un aspecto demacrado. Esta campaña no solo vendía perfume, vendía actitud despreocupada, alejada enteramente de los principios de la época.
La editora Robin Givhan describía esa estética en su artículo Why Dole Frowns on Fashion, publicado en Los Angeles Times. “Entre las adicciones actuales se encuentra una visión nihilista de la belleza que refleja las siluetas desmejoradas y los rostros demacrados de drogadictos”.
Aunque el término heroin chic no se atribuye oficialmente a una sola persona, en 1997 la entonces editora de Interview, Ingrid Sischy, terminó por popularizarlo durante el funeral del fotógrafo Davide Sorrenti, hermano de Mario, y uno de los principales exponentes de esa estética, quien murió a los 20 años por una sobredosis. Su crítica se volvió una de las frases más recordadas de la época: “Esto es heroína. No tiene nada de chic“.
Duck face
Nicki Minaj en Pasadena, California, 2013.
Steve Granitz; Getty Images
Kim Kardashian en La Vegas, Nevada, 2011.
Denise Truscello; Getty Images
Aunque el término duck face tiene antecedentes, como el personaje apodado “Duckface” en la comedia de los 80 Full House o la célebre expresión “Blue Steel” de Zoolander (2001), fue internet que terminó por bautizar esta cara, y todo se lo debemos a los adolescentes de la MySpace de aquel entonces.
A mediados de los 2000, cuando las selfies frente al espejo se convirtieron en la carta de presentación de millones de perfiles, jovenes comenzaron a repetir el mismo gesto: labios exageradamente fruncidos hacia adelante para aparentar una boca más voluminosa y una expresión seductora.
Según el sitio web Know Your Meme, una enciclopedia dedicada a documentar el origen de las tendencias y los memes de internet, en marzo de 2007 un usuario identificado como Hauntash publicó en la comunidad online DeviantArt una fotografía de una mujer frunciendo los labios bajo el título “The Duckface“. Meses después, en enero de 2008, el sitio Ebaumsworld difundió una galería titulada “The Ugly Duck Face” (La horrible cara de pato).
Con la popularidad también llegó la polémica. En 2010, un usuario de Reddit publicó una entrada titulada: “¿Las mujeres (en su mayoría) hacen la horrible cara de labios de pato?”. Otro usuario respondió que la pose servía para ocultar la inseguridad. “Es una especie de sensualidad fingida. Es una forma de decir: ‘oye, soy tan insegura de mí misma que pongo cara tonta y me río con mis amigas'”.
Mientras internet debatía si la duck face era una pose coqueta o una muestra de inseguridad, las celebridades terminaron de convertirla en un fenómeno global. Kim Kardashian fue una de sus máximas exponentes y la incorporó a su imagen pública durante los primeros años de Instagram, junto con figuras como Paris Hilton y Nicole Richie. Lo que había nacido como una pose improvisada frente al espejo en MySpace acabó dominando las alfombras rojas, las revistas y millones de selfies alrededor del mundo.
Con el paso de los años, la duck face dejó de ser una pose aspiracional para convertirse en un meme. El mundo pasó de imitarla a burlarse de ella, en uno de los primeros ejemplos de una tendencia nacida en internet que terminó siendo devorada por las propias redes.
Gen Z pout
Chloe Cherry, Los Ángeles, California, 2026.
Paul Archuleta/Getty Images
Hailey Bieber para Vanity Fair, 2026.
Steve Granitz; Getty Images
Ser miembro de la Generación Z no es fácil. Fuimos sobrevivientes de una pandemia, de crisis económicas y de un futuro incierto. Nos refugiamos en las redes sociales para no ser devorados por la ansiedad y el estrés postraumático. Pero, claro, sobrevivir deja estragos. Y si la ironía fue la compañera de la estética heroin chic, y la mueca exagerada definió a los usuarios de MySpace, ¿el Gen Z pout podría ser una mezcla de ambas?
“Las expresiones faciales comunican estados emocionales y pertenencia a un grupo. En generaciones que crecieron en contextos de incertidumbre, es comprensible que la vulnerabilidad se exprese de maneras distintas”, explica la psicóloga Adály López Sierra.
En Vibe Shift, Allison P. Davis plantea que estamos entrando en una nueva era estética marcada por el regreso de la ironía y de una cultura fragmentada. Claro que no hablamos de una vuelta exagerada a Kate Moss, sino más bien de una nueva versión de la “chica desconectada”. Es casi como convertir la apatía en una pose: la belleza ya no consiste en sonreír, sino en dar la impresión de que la cámara nos encontró pensando en otra cosa.
Esta mirada taciturna, mentón relajado y puchero ligero lo vemos en famosas como Billie Eilish, Rachel Sennott, Lily-Rose Depp o Hailey Bieber, y es copiado por adolescentes que escrolean todos los días en redes como TikTok, en donde también se encuentran tutoriales de cómo realizar el Gen Z pout perfecto, siendo rotundamente discreto y sin denotar desesperación. “Mostrar menos expresión puede hacer que una persona se sienta más segura y menos vulnerable”, comenta López Sierra. Es casi como si toda una generación se esforzara por parecer que no se esfuerza en absoluto.
¿Qué sigue?
Si hubo una época en la que internet compartía cada brunch, cada salida de fiesta y cada selfie, los integrantes más jóvenes de la Generación Z parecen regirse por otras reglas. Las cuentas privadas, las stories de IG efímeras, los perfiles con apenas un post sustituyeron a los feeds de Instagram cuidadosamente curados.
De acuerdo con López Sierra, este cambio responde menos a una moda y más a una transformación en la forma de entender la privacidad. Las primeras generaciones que vimos las redes sociales sentían la emoción de compartir toda su vida. “Las generaciones actuales crecieron viendo las consecuencias de esa exposición, la comparación constante, la presión por mantener una imagen y la sensación de sentirse observados o juzgados”.
Staff de WIRED; Instagram
Por eso, explica, no es que la Generación Z quiera desaparecer de internet. Lo que busca es decidir quién la ve y en qué contexto. “No quieren estar menos en internet; quieren estar con ciertas reglas y ciertos límites”.
Quizá ese también sea el destino de las poses que han definido cada época. La duck face dominó cuando las redes amaban llamar la atención. El Gen Z pout apareció cuando parecer desinteresado se volvió el nuevo status quo. Tal vez la siguiente expresión ni siquiera llegue a viralizarse.
Fuente: Artículo original