Berta Lamas (58 años), madre de 10 hijos: “Cuando tenía dos niños, me sentía mucho más agobiada que cuando tuve cuatro; era más trabajo, pero mentalmente me sentía menos atada”
Berta ya había hablado de sus dificultades iniciales en una entrevista a El Español: “Al final estás aprendiendo, y también te ves más sola”. A medida que los mayores crecían, ganaban autonomía y colaboraban con los pequeños. La organización se fue ajustando entre todos.
En aquel reportaje contaba que dejaba preparadas por la noche la comida y los uniformes del colegio. Comían por turnos y repartían las duchas para evitar que todos necesitaran a la vez los dos baños. Los hijos que trabajaban y seguían viviendo en casa también aportaban dinero para los gastos.
Había estudiado Magisterio, pero decidió dedicarse al hogar. “Ser ama de casa también es un trabajo, aunque no esté remunerado”, reivindicaba en esa conversación. Ella llevaba la organización y la economía doméstica.
Los abuelos, a quienes Berta no pudo recurrir, son un apoyo habitual para la conciliación. Según la encuesta de la federación de familias numerosas, el 51% recurría a los abuelos cuando no llegaba a todo y un 22% utilizaba canguros. El 63% había tomado decisiones laborales para conciliar, como reducir jornada o cambiar de empleo.
Berta también ha tenido que responder a las críticas por tener diez hijos. En unas declaraciones recogidas por El Español, explicaba que su familia había pasado por épocas económicas buenas y malas, incluido el paro. Rechazaba las etiquetas que les ponían sin conocerlos y defendía su decisión: “Tengo 10 hijos porque libremente los he querido tener”.
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