Apple lanzó un Mac y a los cinco meses le bajó el precio mil dólares. Nació un verbo para definir esa traición al cliente
El proyecto empezó como investigación interna, pero cuando John Sculley (el CEO que había expulsado a Steve Jobs en 1985) prometió en Macworld Tokyo un Mac revolucionario con CD-ROM, Apple aceleró la producción a toda velocidad.
El IIvx salió con QuickTime 1.5 (capaz de reproducir vídeo a 640×480 píxeles y 30 fps, una barbaridad para 1992), soporte para doble monitor, 4 MB de RAM ampliables a 32 MB, 80 MB de disco duro, tres ranuras NuBus para tarjetas de expansión y 512 KB de VRAM. Sobre el papel, era el Mac multimedia definitivo. El precio: 2.949 dólares, unos 6.500 dólares de hoy ajustando la inflación.
Los primeros compradores: profesionales creativos, estudios de diseño, fanáticos de Apple… hicieron cola para comprarlo. Era la promesa de una Apple que volvía a innovar, que recuperaba el liderazgo tecnológico perdido tras la marcha de Jobs.
La decepción: hardware más lento que un Mac de 1989
Pero cuando los usuarios encendieron sus flamantes IIvx, empezaron los problemas. El procesador Motorola 68030 funcionaba a 32 MHz… pero el bus del sistema iba a 16 MHz. Eso significa que el chip estaba constantemente esperando a que el resto del ordenador le alcanzara. En pruebas reales, el Mac IIci de 1989 (tres años más viejo) era un 30% más rápido de serie. Y si le añadías una tarjeta aceleradora con 32 KB de caché (algo común en 1992), el IIci volaba un 60% más rápido que el IIvx recién salido de la caja.
Encima, el puerto serie estaba limitado a 57,6 kbit/s, la mitad que otros Mac de la época, lo que causaba problemas con módems o impresoras. El disco duro de 80 MB se llenaba en nada si instalabas software multimedia pesado. Y aunque tenía tres ranuras NuBus, la arquitectura hacía que las tarjetas de expansión tampoco rindieran bien.
Los foros de usuarios y las primeras comunidades online de Mac empezaron a llenarse de quejas. Las revistas especializadas como MacWorld publicaron reviews bastante duras. El IIvx era bonito, tenía CD-ROM… pero rendía peor que Mac anteriores más baratos.
La traición: mil dólares de rebaja en cinco meses
La traición llegó cuando, apenas cuatro meses después, Apple presentó el Macintosh Centris 650. Procesador más rápido, sin cuellos de botella, mejor arquitectura, más expandible… y un precio de salida de 2.700 dólares. 250 dólares más barato que el IIvx.
Macintosh Centris 650
Los compradores del IIvx se sintieron estafados. Apple acababa de demostrar que tenía tecnología mejor y más barata lista, pero había lanzado primero un modelo solo para sacudir el árbol. En marzo de 1993 (cinco meses después de salir) Apple bajó el IIvx de 2.949 a 1.899 dólares. Más de 1.000 dólares menos de golpe. Los primeros compradores perdieron un tercio del valor de su compra en menos de medio año.
Así nació “to get IIvx-ed”: el verbo que describía la sensación de haber confiado en Apple, haber pagado un precio alto por lo último… y que te dejaran tirado con hardware obsoleto y devaluado en tiempo récord. En foros, revistas y conferencias, el término se popularizó como advertencia: “Don’t get IIvx-ed” (no dejes que te hagan un IIvx).
Macintosh IIvx
El caos de Apple sin Steve Jobs
El fiasco del IIvx es va ligado del contexto de Apple en los años 90. Sin Steve Jobs, la compañía había perdido el norte. El catálogo era un laberinto: Mac II, Mac LC, Mac Quadra, Mac Centris, Performa… modelos con nombres crípticos, especificaciones confusas, solapamientos constantes.
Internamente, los equipos de producto competían entre sí sin coordinación. El grupo que desarrolló el IIvx no sabía (o no quiso saber) que otro equipo tenía el Centris 650 prácticamente listo. El marketing prometía revoluciones que la ingeniería no podía cumplir. Y la dirección de Sculley priorizaba keynotes espectaculares sobre productos coherentes.
El IIvx fue descontinuado silenciosamente en octubre de 1993, exactamente un año después de su lanzamiento. Lo sustituyeron modelos Centris y Quadra con procesadores PowerPC, dejando al IIvx como reliquia olvidada.
Cuando Jobs regresó a Apple en 1997, una de sus primeras acciones fue arrasar el catálogo caótico y reducirlo a cuatro productos: Mac portátil profesional, Mac portátil consumo, Mac escritorio profesional, Mac escritorio consumo. Nada de nombres absurdos, nada de solapamientos, nada de traiciones de precio. La era del “to get IIvx-ed” había terminado.
Imagen de portada | Wikimedia
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