“Esto es alucinantemente loco”: Hemos tenido que cambiar de nuevo el eje de las ordenadas para poder mantener a El Niño de 2026 dentro
Así que repasemos los números. Con los datos diarios de la NOAA en la mano, el máximo de El Niño de 2015 fue una anomalía de +3,02 ºC, el 19 de noviembre; el de 1982, +2,78 °C; el del 97, +2,39 °C. El 26 de octubre de 2026 esas mismas aguas marcaban +3,49 °C.
En el fondo, ahí está todo: El Niño de 2026 está casi medio grado por encima del de 2015, más de un grado por encima del de 1997 y, según el consenso de los modelos, todavía no ha tocado techo.
¿Por qué sigue subiendo? Porque es lo normal. Así funciona El Niño. Es decir, en la medida en que hay más agua en el hemisferio sur, son sus estaciones las que marcan la temperatura del agua. Es normal que (en plena primavera austral) la temperatura siga subiendo.
Además, en cierta forma, El Niño se está retroalimentando a sí mismo. En condiciones normales, los alisios funcionan como un ventilador que empuja el agua caliente hacia Indonesia. Cuando el centro y el este del Pacífico ecuatorial ganan temperatura, los vientos pierden fuelle y eso hace que el mismo sistema que enfría esa zona deje de hacerlo.
La cosa es que, a riesgo de repetirme, no es un año normal: los mapas de la NASA dan zonas del Pacífico hasta 40 centímetros más altos de lo normal.
¿Y hasta cuándo? Los récors anteriores suelen fijarse en noviembre. Así que, a priori, nos queda un mes de subidas. La OMM prevé una media de unos +3,7 °C para octubre-diciembre, frente a un récord trimestral previo de +2,6 °C, y su actualización del 21 de octubre eleva a unos +3,8 °C la de noviembre-enero.
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