En 1977, un príncipe saudí se llevó de Alaska un iceberg milenario de 2 toneladas para solucionar la crisis mundial del agua. Terminó poniendo hielo a los cubatas
Pese a lo llamativo del proyecto y el espectáculo ofrecido con el pequeño iceberg convertido en hielo para llenar los vasos, la realidad sigue siendo igual de demoledora. Da igual si utilizas un submarino nuclear para arrastrar esos 100 millones de toneladas de iceberg, en el momento en el que ese hielo entre en aguas cálidas, lo único que vas a terminar arrastrando es la cuerda que lo sujetaba.
Como ya habrás imaginado, la idea terminó descartándose por cuestiones obvias y, para principios de los 80, el proyecto se había abandonado por completo. Lo único que quedó es la prueba de que el dinero no puede comprarlo todo, pero sí alcanza para poder tomarte un pelotazo con el hielo más exclusivo del planeta.
Vía | Xataka
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