Cómo China está transformando una zona rural donde se cultivan papas en el centro de su competencia tecnológica con EE.UU.
Wang Chaoyang, de Alibaba Cloud, lo explica con un reparto: el entrenamiento de modelos se va al oeste, por la energía barata, y la inferencia (lo que usamos los usuarios) se queda cerca del este.
Hay peros. China quiere que la mayoría de sus centros de datos funcionen con energía verde en 2030, pero parte de su red todavía tira de carbón, y el agua sigue siendo un problema en la Mongolia Interior árida.
Pekín juega la carrera desde tres puntos de vista
La carrera tiene meta política. A finales de septiembre, Trump y Xi se vieron en Washington, con la IA entre los temas. Poco antes, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, había defendido en un ensayo frenar el ritmo de los modelos más potentes y mantener las restricciones a la venta de chips avanzados a China; Trump respondió que no piensa frenar, porque quien gane en IA, gana. El portavoz de Exteriores chino, Guo Jiakun, lo tachó de alarmismo.
La carta del talento. Jack Zhang, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China (pasó por Yale y Cambridge), asegura que cada vez van menos estudiantes a EE.UU. y que más regresan. El país forma, se suele estimar, unos cinco millones de graduados en ciencia y tecnología al año frente a medio millón de EE.UU., aunque las estimaciones varían bastante.
La tercera vía son los chips propios. DeepSeek prepararía un pedido de chips Ascend de Huawei, con su modelo V4 optimizado para el Ascend 950, aunque ni el volumen ni el modelo están confirmados.
A la hora de comparar tamaños, el seguimiento de Epoch AI sitúa hoy a Colossus 2 (el de xAI) con 946 MW y a New Carlisle (Anthropic y Amazon) con 910 MW, y a Fairwater Wisconsin con 2.263 MW previstos para 2028, y en su lista no aparece ningún centro chino. Los 2 GW de Envision son capacidad de diseño, no consumo actual.
Mucho gigavatio y poco enchufado
Ahora, las cuentas. Los 4.000 millones de kWh del primer semestre equivalen a unos 0,92 GW de consumo medio (181 días, 4.344 horas, cuenta propia). Lo que ha trascendido de solo tres proyectos (Envision, DeepSeek y ByteDance) suma entre 8 y 9 GW: casi diez veces lo que Ulanqab gasta hoy, aunque solo lo de Envision es oficial.
Además, el oeste llega con sobrecapacidad. En 2025, apenas el 36,8 % de la capacidad de cómputo inteligente se utilizó, según la Academia China de Tecnologías de la Información y la Comunicación. Un análisis de mayo habla de centros de datos occidentales con tasas del 20-30 % frente al objetivo de más del 60%.
Y a pie de campo, la vara de medir es otra. Se han reubicado pueblos enteros, aunque nadie precisa cuántos ni con qué compensación, y pocos se atreven a hablar. Un vecino que pide anonimato asegura que pocos lugareños han encontrado trabajo en los centros y pregunta: “¿Qué beneficios nos han aportado?”. Otro hombre, que recoge patatas junto a las obras y solo da su apellido, ve el futuro con optimismo: sus hijos ya trabajan en las instalaciones.
Los centros de datos están al lado; el cambio, de momento, no.
Imágenes | Vantor con edición
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