Anil Monnier, el hombre que fotografió el eclipse con un globo estratosférico: “La astronomía es fascinante, te hace sentir infinitamente pequeño ante la belleza del universo”
Tras muchas pruebas, logró encontrar el equipo y las técnicas adecuadas, lo que finalmente le permitió construir un sistema tan útil como el que tiene en casa. Esto fue resultado de su segunda gran pasión: construir sus propios sistemas de observación del cielo. Durante la pandemia de COVID-19, de hecho, fabricó su primer sistema automatizado de imágenes astronómicas. “Básicamente, se trata de varios equipos conectados a un telescopio y una cámara para tomar imágenes del espacio profundo”, explica Monnier. “No tenía ni idea de cómo funcionaba todo aquello, pero desde el principio decidí optar por la opción más difícil para comprender y aprender rápidamente todos los aspectos de la astrofotografía”. Hoy en día, es un experimentado astrofotógrafo que ha llevado su capacidad para construir su propio instrumental a otro nivel.
El eclipse solar: una oportunidad única
Hasta el pasado día 12, Monnier nunca había visto un eclipse solar. Como gran aficionado a la astronomía, vio en el primero del trío ibérico de eclipses una oportunidad de oro.
Para observar el eclipse y lanzar su globo estratosférico eligió el aeródromo de la Nava, en Corral de Ayllón. Lógicamente, optó por este lugar por estar dentro de la franja de totalidad, pero también porque es lo suficientemente recóndito para que no haya demasiadas trabas burocráticas. “No podemos lanzar un globo estratosférico desde cualquier lugar, ya que si la trayectoria del globo cruza espacio aéreo especial o restringido, se requiere autorización adicional”. Además, como el vuelo llevaba una cámara, “no podía sobrevolar una zona restringida a la fotografía aérea”. Por otro lado, “lanzar desde un aeródromo tiene la ventaja de ser un lugar conocido por las autoridades españolas y contar con buena infraestructura, como un hangar, lo cual facilita el inflado del globo, gracias a la protección del viento”.
Un globo estratosférico muy especial
Los globos estratosféricos funcionan gracias a su contenido en un gas más ligero que el aire, que les permite elevarse a gran altura. En el caso de Monnier, para fotografiar el eclipse solar utilizó casi 8 metros cúbicos de helio. En el interior de estos globos se encuentra la góndola, donde va la carga útil, que suele incluir cámaras fotográficas, sensores y un sistema de GPS. Además, se añade un paracaídas, ya que la vuelta a la Tierra no es tan elegante como el ascenso.
“Cuanto más alto asciende el globo, menor es la densidad del aire a su alrededor, lo que significa que se ejerce menos presión atmosférica sobre él”, señala el astrofotógrafo. “Esto provoca que el helio en su interior se expanda, haciendo que el globo aumente gradualmente de tamaño a medida que asciende”. En su caso concreto, a nivel del suelo su globo tenía un diámetro de aproximadamente 2,5 metros, pero a su máxima altitud alcanzó los 15 metros de diámetro. “A unos 38 km de altitud, crece tanto que finalmente explota y cae de nuevo a la Tierra”. Por eso se incluyen el paracaídas y el GPS. El primero suaviza la caída y el segundo ayuda a localizar el globo para recuperar la cámara y las medidas de los sensores, si los hay.
Monnier diseñó él mismo el globo y la góndola y los imprimió con materiales novedosos. “Los materiales de impresión 3D que usé para este vuelo es posible que nunca se hubiesen probado en condiciones estratosféricas tan extremas, por lo que asumí el riesgo de que la misión podría fracasar”. Esto no ha ocurrido, por lo que, además de obtener imágenes muy interesantes, se ha demostrado algo crucial. “Con esto se demuestra que los materiales y herramientas disponibles para casi cualquier persona pueden utilizarse en aplicaciones aeroespaciales. Actualmente, cuando se requiere impresión 3D, las empresas aeroespaciales suelen usar un plástico de alta gama llamado PEEK, que es extremadamente costoso y difícil de imprimir”.
Concretamente, un intento de impresión con estos materiales cuesta unos 200 euros. No obstante, con las pruebas y reimpresiones se encarece mucho más. En el caso de Monnier, ha contado con el patrocinio del fabricante de impresoras en 3D Bambu Lab. De hecho, el francés cuenta que fue precisamente esta empresa la que tuvo la idea que él acogió con entusiasmo.
Con todo esto, el vuelo fue un éxito. Anil disfrutó de su primer eclipse solar total con sus amigos, mientras que el globo estratosférico hacía su trabajo, para obtener unas imágenes únicas; que, desde luego, hacen justicia a lo especial del momento.
Imágenes | Anil Monnier
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