China lleva años construyendo un avión para plantar cara a Airbus y Boeing. El C919 acaba de estrenar su primera ruta internacional
Salir de China no consiste únicamente en abrir rutas. COMAC necesita también convencer a aerolíneas extranjeras, obtener certificaciones en otros mercados y desplegar una infraestructura de soporte capaz de seguir al avión allí donde opere. El fabricante ha puesto especial atención en el sudeste asiático y GallopAir, con sede en Brunéi, figura entre sus primeros clientes internacionales. En Europa, además, el modelo continúa sometido al proceso de validación de EASA, un requisito para abrirse camino en el mercado europeo y una referencia importante para ganar aceptación en otros mercados.
Que el C919 sea un proyecto chino no significa que todo lo que lleva a bordo lo sea. El avión se apoya todavía en una red de proveedores internacionales para componentes esenciales, empezando por los motores LEAP-1C de CFM International, la alianza entre GE Aerospace y Safran, y siguiendo por diferentes sistemas suministrados por compañías como Honeywell. Eso no resta valor al desarrollo de COMAC, pero sí ayuda a entender su grado real de autonomía industrial. La ambición china pasa también por reducir con el tiempo una dependencia tecnológica que sigue siendo visible en algunas de las piezas más sensibles del aparato.
El movimiento de COMAC también recuerda que el C919 no es el único proyecto que intenta hacerse un hueco en un mercado dominado por Airbus y Boeing. Rusia desarrolla el MC-21-310, otro avión de pasillo único pensado para competir en una categoría similar, aunque todavía se encuentra en fase de pruebas de certificación y no ha entrado en servicio comercial. Para el C919, la nueva ruta a Mongolia supone un paso tangible: ya no se limita a volar dentro de China.
Imágenes | Xinhua
En Xataka | En el saco de beneficiados por el auge de la IA, resalta un nombre europeo: Nokia
Fuente: Artículo original