La Voyager 2 se está apagando poco a poco. La NASA lleva años haciendo ingeniería para retrasar lo inevitable
Ese proceso también puede leerse en los instrumentos que la Voyager 2 ha ido dejando por el camino. Algunos dejaron de ser necesarios después de los encuentros planetarios, otros se degradaron y varios fueron desconectados expresamente para ahorrar energía. Hubo también apagados temporales, como el de enero de 2020, cuando una anomalía provocó un exceso de consumo y el sistema de protección desactivó los cinco instrumentos científicos que seguían operativos; el equipo consiguió reactivarlos posteriormente.
- 10 de octubre y 5 de diciembre de 1989. Imaging Science Subsystem (ISS): sus dos cámaras fueron apagadas una vez terminados los encuentros planetarios para liberar energía, memoria y tasa de datos para otros instrumentos.
- 3 de abril de 1991. Photopolarimeter Subsystem (PPS): retirado por degradación de su funcionamiento.
- 12 de noviembre de 1998. Ultraviolet Spectrometer (UVS): apagado para ahorrar energía.
- 1 de febrero de 2007. Infrared Interferometer Spectrometer and Radiometer (IRIS): desconectado para reducir el consumo.
- 21 de febrero de 2008. Planetary Radio Astronomy (PRA): apagado también como medida de ahorro energético.
- 26 de septiembre de 2024. Plasma Science (PLS): desconectado ante la reducción de potencia disponible; además, ya aportaba pocos datos por su orientación respecto al plasma interestelar.
- 24 de marzo de 2025. Low-Energy Charged Particles (LECP): apagado para conservar energía, después de décadas midiendo partículas cargadas.
Tras ese recorrido quedan activos tres instrumentos científicos: Cosmic Ray Subsystem (CRS), Magnetometer (MAG) y Plasma Wave Subsystem (PWS).
La Voyager 2 no atraviesa este proceso en solitario. Su gemela, la Voyager 1, comparte el mismo problema de fondo y la NASA lleva años aplicando en ambas una filosofía semejante de conservación, aunque los apagados y ajustes no siempre se produzcan al mismo tiempo ni afecten a los mismos instrumentos. El “Big Bang” sigue esa línea: después de aplicar la modificación en la Voyager 2, el equipo prevé realizar el mismo cambio en la Voyager 1 durante los próximos meses. La diferencia está en los detalles; el objetivo, en cambio, es común a las dos.
Llegará un momento en que la Voyager 2 ya no pueda enviarnos datos ni responder desde la distancia, pero eso no significará que su viaje haya terminado. La nave seguirá avanzando por el espacio interestelar de la Vía Láctea y, dentro de unos 40.000 años, pasará a aproximadamente 1,7 años luz de la estrella Ross 248. Después continuará su recorrido alrededor de la galaxia convertida en un objeto humano silencioso. Podemos retrasar durante años el instante en que deje de hablarnos; lo que no podemos evitar es que algún día tenga que continuar sola.
Imágenes | NASA
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