Rusia tenía un problema llamado Boeing y Airbus. Su avión nacional acaba de dar el paso que llevaba años esperando
La prueba ha tenido lugar este lunes, 3 de agosto, en el aeródromo de la planta aeronáutica de Irkutsk, según han comunicado UAC y el Ministerio de Transporte ruso. El avión ha volado durante 1 hora y 23 minutos, ha alcanzado altitudes de hasta 6.000 metros y ha llegado a velocidades instrumentales de hasta 600 km/h. Durante el vuelo, los equipos han comprobado la estabilidad y el control del aparato en distintas configuraciones, además del funcionamiento de sus sistemas rusos de a bordo. El piloto de pruebas Roman Taskaev ha afirmado, en la valoración difundida por UAC, que la primera máquina de serie se ha comportado bien y ha completado el plan previsto.
El valor de esta prueba no está solo en que el avión haya despegado y aterrizado, sino en lo que UAC quiere presentar como una señal de madurez industrial. Vitaly Naryshkin, jefe de diseño del MC-21, ha señalado que la compañía está aprovechando el calendario de vuelos de certificación para ensayar procedimientos propios de las fases finales de producción. La lectura oficial es clara: cuanto más trabajo quede resuelto antes de recibir el certificado, menor debería ser la distancia entre la aprobación regulatoria y las primeras entregas a aerolíneas.
Si bajamos el avión a cifras, la ficha del fabricante habla de 42,25 metros de longitud, 35,90 metros de envergadura, 11,45 metros de altura, 85.000 kg de peso máximo al despegue y un alcance de 3.830 km en configuración de dos clases con 175 pasajeros. UAC también destaca una estructura con más del 30% de materiales compuestos y una cabina que, según su propia descripción, ofrece más anchura y espacio que otros aviones de su categoría.
El MC-21-310 ha dado el paso que Rusia llevaba años esperando, pero ese paso no resuelve por sí solo el problema que lo hizo más urgente. Un avión no cambia una industria únicamente por completar una prueba: necesita certificación, producción sostenida y una red capaz de mantenerlo operativo cuando empiece a volar con pasajeros. Lo ocurrido este lunes acerca el proyecto a ese objetivo, pero también deja claro que la parte más difícil aún no se mide en horas de vuelo, sino en aviones entregados.
Imágenes | UAC
Fuente: Artículo original