Si los árboles son el arma contra el calor, España va perdiendo: 6 de cada 10 personas no tienen un parque cerca
Por qué es importante. Porque cruza la cantidad de verde con la renta de cada zona para detectar las zonas prioritarias a la hora de “reverdecer” ciudades. Y no es que los parques y los árboles creen una estética bucólica o chic (depende de la época del año) en las películas, es que la exposición regular a vegetación urbana está asociada a menor estrés, mejor salud mental y una reducción medible del efecto isla de calor, como sintetizó el científico Cecil Konijnendijk en una de las recomendaciones de referencia actuales sobre urbanismo, salud y bienestar: la regla 3-30-300.
La regla 3-30-300. Esta recomendación estipula que ver al menos tres árboles desde casa, tener un 30% de cobertura arbórea en el barrio y contar con un parque a menos de 300 metros aporta ventajas para el bienestar y la salud. Detrás de esa regla 3-30-300 hay numerosas investigaciones científicas y la propia Organización Mundial de la Salud la tiene como recomendación de referencia.
De hecho, lo de los 300 metros coincide con recomendaciones previas de la OMS y existen estudios epidemiológicos que vinculan la cercanía a una zona verde con menos trastornos mentales y conductuales infantiles en España, menor inactividad física en los Países Bajos y menor riesgo cardiovascular en Lituania. Desde entonces, varias ciudades de Europa, Estados Unidos y Canadá ya la han incorporado como estándar de planificación urbana.
De dónde salen estos datos. El estudio combina cartografía del planeamiento urbano de cada ayuntamiento, ortofotos y datos colaborativos de OpenStreetMap para localizar zonas verdes de más de una hectárea. A su vez, se cruzan con la renta media por sección censal porque sí, tener o no tener zonas verdes suele ser una cuestión de clases. Las ciudades objeto del estudio son Madrid, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Palma, Valladolid, Badajoz, Ourense, Ibiza y Santiago de Compostela, todas las analizadas.
Sí, pero. El estudio solo se basa en zonas verdes públicas cartografiadas, dejando fuera las privadas, de modo que jardines o piscinas no aparecen. Esta limitación distorsiona los resultados de ciudades como Ibiza. De hecho, quienes elaboran el estudio reconocen que, a diferencia de otros países donde la correlación entre zonas verdes y renta es muy clara y lineal, en España no siempre se cumple. Volviendo a Ibiza, los datos públicos muestran peor acceso en los barrios ricos, pero claro, no capturan los espacios privados de esas viviendas.
Portada | Derecho a la naturaleza (Madrid) y Matthew Verso
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