Los temibles misiles Oreshnik rusos tardan minutos en llegar a Ucrania. Su secreto: salen de una ciudad atrapada en el tiempo
El primer Oreshnik alcanzó un complejo industrial de Dnipró vinculado históricamente a los sectores aeroespacial y militar. Rusia volvió a utilizar esta arma posteriormente en un lanzamiento a la región de Leópolis, cerca de la frontera con Polonia, y en mayo lanzó otro proyectil sobre Bila Tserkva, al sur de Kyiv. Este último formó parte de un bombardeo mucho mayor, compuesto por decenas de misiles y cientos de drones, que dejó víctimas mortales y numerosos heridos.
El pasado soviético de Kapustin Yar, uno de los principales centros rusos de pruebas balísticas
Los Oreshnik no salen del casco urbano de Znamensk, sino del polígono militar de Kapustin Yar, una extensa zona de pruebas situada en la región rusa de Astracán, cerca de la frontera con Kazajistán. El complejo funciona desde la etapa soviética y ha servido durante décadas para ensayar distintos programas de misiles y realizar lanzamientos espaciales. Znamensk creció ligada a esa actividad y actúa como su principal núcleo administrativo y residencial. Por eso ambas aparecen unidas, aunque la ciudad y el lugar exacto de lanzamiento no sean lo mismo.
Restos identificados por el Servicio de Seguridad de Ucrania como pertenecientes a un misil Oreshnik
Znamensk posee oficialmente el estatus ruso de territorio administrativo cerrado, lo que significa que no se puede acceder libremente: los residentes disponen de autorización y las visitas deben aprobarse con antelación. La actividad militar condiciona buena parte de la vida local, pero la imagen que llega al exterior resulta muy distinta de la tecnología probada en los alrededores. Fotografías atribuidas al lugar publicadas en medios y también en Google Maps muestran algunas calles sin asfaltar, viviendas envejecidas y edificios deteriorados. Tampoco abundan las imágenes del propio sistema Oreshnik: existen fotografías difundidas por Rusia de vehículos que su Ministerio de Defensa identifica como parte del sistema y material difundido por Ucrania con restos recuperados tras sus impactos, pero no una amplia colección de imágenes del misil en acción.
Más allá del impacto físico de cada lanzamiento, el uso del Oreshnik tiene también una dimensión política. Rusia lo ha presentado como una demostración de sus capacidades militares, mientras algunos dirigentes europeos lo han interpretado como una señal de escalada dentro de la guerra contra Ucrania. Lo que hemos visto hasta ahora es un arma cuyo funcionamiento exacto sigue rodeado de información limitada, pero cuyo empleo ya ha servido para enviar un mensaje más allá del lugar donde cae. Y ese mensaje parte de un punto del mapa donde conviven tecnología militar avanzada y una ciudad marcada por décadas de actividad estratégica.
Imágenes | Министерство обороны РФ | Служба безпеки України
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