México, entre los países latinoamericanos en donde más aumentó la demencia en dos décadas
Los resultados mostraron que entre 2003 y 2020 la prevalencia de la demencia (es decir, la proporción en un grupo específico de personas que vive con la enfermedad) aumentó de 10.6 a 16.9% en las regiones analizadas, lo que representa un incremento considerable en apenas dos décadas.
México registró el mayor aumento, al pasar de una prevalencia de 9.6 a 14.5% durante el periodo de estudio. Le siguieron Perú, con un incremento de 7.6 a 11.7%, y Puerto Rico, donde la proporción pasó de 10.7 a 15.7%. En los tres casos, la tendencia permaneció incluso después de ajustar los resultados para considerar el envejecimiento promedio de la población entre ambos periodos de análisis.
De acuerdo con las estimaciones de los investigadores, estos porcentajes equivalen a aproximadamente 1.2 millones de personas que viven con demencia en México, unas 416,800 en Perú y alrededor de 100,400 en Puerto Rico.
En contraste, Cuba y República Dominicana mantuvieron niveles relativamente estables de prevalencia durante el mismo periodo. Los autores estiman que en esos países viven aproximadamente 133,200 y 111,200 adultos mayores con demencia, respectivamente. Para Llibre Guerra, las cifras de los cinco países muestran que esta enfermedad “ha sido sistemáticamente subestimada” en América Latina.
Los investigadores plantean que las diferencias observadas entre los países podrían explicarse, en parte, por la distinta frecuencia de obesidad, sedentarismo y enfermedades metabólicas mal controladas. A ello se suman factores sociales y estructurales, como la pobreza y las dificultades para acceder a servicios de salud, condiciones que también podrían incrementar el riesgo de desarrollar demencia, especialmente en lugares como México y Puerto Rico.
En términos generales, Ana Luisa Sosa, médica y epidemióloga psiquiátrica del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de la Ciudad de México y coautora del estudio, señaló que “los hallazgos sugieren que la tendencia a la baja en la demencia observada en algunos países de altos ingresos podría no replicarse a nivel mundial. Los datos indican que la prevalencia de la demencia podría estar aumentando en ciertos entornos, lo que pone de manifiesto importantes desigualdades globales y desafíos para la salud pública”.
Para Llibre Guerra, los resultados también ofrecen una señal alentadora, ya que indican que el incremento de la demencia no es un fenómeno inevitable. Si se controlan los factores de riesgo modificables, sostiene, es posible reducir el impacto de la enfermedad en los próximos años. “Muchos de los factores de riesgo que sospechamos que impulsan estos aumentos son cosas que sabemos cómo abordar”, afirmó.
El especialista recordó que mantenerse físicamente activo, controlar la presión arterial y los niveles de glucosa en sangre, evitar el tabaquismo, buscar atención médica desde la aparición de los primeros síntomas y conservar una vida social activa son estrategias respaldadas por la evidencia para disminuir el riesgo de desarrollar demencia. Agregó que, desde la perspectiva de las políticas públicas, los resultados respaldan la necesidad de invertir de manera urgente en sistemas de vigilancia epidemiológica, programas de prevención e infraestructura especializada para la atención de esta enfermedad.
“Si actuamos ahora, existe una oportunidad real de cambiar la trayectoria de la próxima generación de adultos mayores en la región”, concluyó.
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