China acaba de lograr algo que solo sabían hacer SpaceX y Blue Origin: recuperar la primera etapa de un cohete, y lo ha hecho a su manera
Los pinitos de Japón. Curiosamente, otro país asiático ha hecho estos días sus primeros pinitos hacia el uso de cohetes reutilizables. Se trata de Japón, ya que su agencia espacial, JAXA, ha finalizado con éxito las pruebas del cohete RV-X. Eso sí, es importante incidir en que solo ha sido una prueba. El cohete se elevó 11 metros, se desplazó 16 metros horizontalmente y finalmente aterrizó, todo ello en un lapso de 40 segundos. No se llevó ninguna carga útil, ya que ni siquiera salió a la órbita terrestre baja. Además, es un vehículo pequeño, diseñado para validar la tecnología de reutilización de cohetes, no se trata del modelo final, como sí ocurre con el cohete chino.
Un cohete chino menos vagando por el espacio. Muchos expertos están preocupados por la cantidad de chatarra que está liberando China en el espacio. La capacidad de reutilizar cohetes no solo será ventajosa para ellos a nivel económico. También reduciría la cantidad de basura espacial asociada a su actividad. Es algo de lo que saben mucho en SpaceX. La empresa ha recibido muchas críticas por su contribución tanto a la contaminación lumínica como a la liberación de basura espacial. Los ambiciosos planes de Elon Musk para ampliar la flota de Starlink requieren muchos lanzamientos, de ahí que se dé mucha importancia a la reutilización de cohetes.
Con Falcon 9 está más que implementado y el objetivo es llegar a hacerlo también con Starship. Esto no soluciona el problema de la contaminación lumínica, pero es una especie de spacewashing en lo referente a la basura espacial. Quizás el camino de China vaya a ir también por ahí. Desde luego, su actividad en el espacio está siendo cada vez más abundante. Este tipo de iniciativas son clave para que pueda seguir aumentando el ritmo.
Imagen | 中国新闻社 (no es el cohete de la noticia)
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