El problema del VAR en el Mundial 2026 no es la tecnología, sino quién la interpreta
En las dos Copas del Mundo anteriores, el VAR asistía a los árbitros centrales en la revisión de goles e infracciones que derivaran en una anotación; decisiones sobre penaltis y las acciones que las originaran; tarjetas rojas directas, y casos de confusión de identidad.
El árbitro Nestor Pitana indica que va a usar el VAR antes de conceder un penalti a Francia durante la final de la Copa Mundial de la FIFA 2018 entre Francia y Croacia.
David Ramos/FIFA/Getty Images
Para esta edición del Mundial se añadieron nuevas situaciones susceptibles de revisión mediante esta tecnología. En principio, el VAR ahora puede intervenir para corregir segundas amonestaciones claramente erróneas y evitar expulsiones injustas. Además, el sistema asiste en la detección de bloqueos, empujones, fueras de juego o faltas ofensivas previas a la ejecución de un tiro libre o un saque de esquina.
Armando Archundia, exárbitro mexicano mundialista, añade en entrevista con WIRED en Español que también se incorporaron funciones para detectar infracciones relacionadas con la llamada “Ley Prestianni-Vinícius”, que sanciona con tarjeta roja directa a los jugadores por cubrirse la boca con la mano, el brazo o la playera durante una confrontación, así como para evitar confusiones entre un saque de esquina y un saque de meta.
“Esto lo hace la FIFA para evitar que venga un gol viciado por alguna situación que no fue apreciada correctamente por el árbitro”, precisa el especialista.
¿Todos los árbitros están listos para utilizar adecuadamente esta tecnología?
La infraestructura tecnológica que respalda al VAR es compleja y está diseñada para atender una carencia histórica del futbol. Fernando Galván, analista deportivo y conductor del pódcast Más que Tres Puntos, señala que “antes el arbitraje tenía una evolución más lenta que el futbol”.
En entrevista con WIRED en Español, Galván recuerda que, durante años, el cuerpo arbitral estuvo conformado únicamente por un árbitro central y dos asistentes de banda encargados de determinar los fueras de juego. Poco después se sumó un cuarto oficial para supervisar el comportamiento de las bancas y el entorno fuera del terreno de juego y, posteriormente, se incorporaron dos árbitros más detrás de las porterías.
A juicio de Galván, este esquema era complejo de gestionar porque implicaba unificar el criterio de seis personas para que el árbitro central pudiera tomar la decisión más justa posible. En consecuencia, considera que el VAR llegó para resolver parte del problema. Sin embargo, matiza que, durante sus primeros años de implementación, también generó una dependencia que por momentos rozó la sustitución del criterio arbitral.
“En Mundiales previos, así como en torneos internacionales como la Champions o las diferentes ligas, muchos árbitros ya nada más pitaban y delegaban la decisión al VAR. Primero el árbitro decidía todo y luego el VAR decidía todo“, señaló.
A su juicio, las acotaciones sobre el uso del VAR implementadas por la FIFA para esta edición de la Copa del Mundo buscan generar un equilibrio que, en última instancia, devuelve parte de la autonomía al árbitro central, quien ahora puede apoyarse en decenas de cámaras para confirmar o corregir su decisión.
“No olvidemos que uno de los objetivos del VAR es encontrar una imagen que pueda cambiar la opinión de lo que ya decidió el juez central. Ese es su objetivo principal. No es una herramienta que elimine el error al 100%; es una herramienta que, en teoría, debe darle mejores elementos al árbitro para encontrar justicia”, subrayó.
Galván y Archundia coinciden en que el futbol es un deporte subjetivo y que las decisiones arbitrales no dependen por completo de la información que aporta la tecnología, sino también de la interpretación de cada juez.
El exárbitro mexicano es contundente al respecto. “Es el criterio individual de cada árbitro el que toma la decisión, porque ni siquiera el VAR le va a apoyar en ese sentido”.
Los árbitros de fútbol ya utilizan cámaras para detectar los fuera de juego y determinar quién ha sacado el balón del terreno. Sin embargo, durante este Mundial, los árbitros utilizarán réplicas digitales de cada jugador para analizar las jugadas desde todos los ángulos.
La brecha tecnológica también le pega al VAR
La pregunta ahora es qué tan capacitados y familiarizados están los árbitros con el VAR para aprovechar al máximo sus capacidades. La respuesta, quizá, tenga una explicación en la brecha tecnológica.
Archundia explica que, al finalizar una Copa del Mundo, la FIFA convoca a cerca de 100 árbitros con posibilidades de participar en la siguiente edición del torneo. Durante los cuatro años que transcurren entre un Mundial y otro, estos jueces reciben capacitación por parte de la Comisión de Árbitros de la FIFA por medio de hasta cuatro reuniones anuales, con el propósito de unificar criterios y procedimientos, incluido el uso del sistema de videoarbitraje.
Posteriormente, se elige al grupo de asistentes y árbitros centrales que dirigirá los partidos mundialistas. En esta edición de la Copa del Mundo, el cuerpo arbitral estuvo conformado por 54 especialistas considerados entre los más capacitados y experimentados, y se espera que para el próximo Mundial la cifra sea similar.
Pese a que la selección se rige por estándares rigurosos, lo cierto es que existen árbitros con poca experiencia en el uso del VAR. Según Archundia, “solamente el 20% de los países que participan en esta Copa del Mundo cuentan con VAR en sus competiciones nacionales”.
Ante este escenario, los esfuerzos de la FIFA por capacitar a los árbitros mundialistas en el uso de las nuevas tecnologías podrían resultar insuficientes, más aún si se considera que la unificación de criterios continúa siendo un problema sistemático, visible incluso en torneos regionales y nacionales.
Mostafa Zico, jugador de la Selección Nacional de Egipto anota un gol que fue anulado tras la revisión del VAR durante el partido de octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Argentina y Egipto.
Dan Mullan/Getty Images
“El tema del arbitraje es que es un gremio que no está tan unificado. Ese es un problema gigantesco. Lograr un criterio unánime a nivel mundial es casi imposible, pero eso también le da sabor al futbol”, precisa Galván.
La revolución tecnológica está transformando prácticamente todos los ámbitos de la sociedad y el futbol no es la excepción. Se especula que, en un futuro no muy lejano, los partidos podrían ser evaluados por robots con inteligencia artificial (IA), capaces incluso de sustituir a los árbitros humanos a cambio de una mayor precisión. Sin embargo, esas posibilidades todavía no han sido confirmadas en la práctica.
Pese a ello, lo que queda claro es que las reglas del futbol deberán adaptarse para aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías, reducir las brechas tecnológicas y reconocer un sistema (el VAR) que cada vez adquiere mayor relevancia.
De cualquier manera, como concluye Archundia: “El arbitraje y el futbol lo seguirán jugando humanos y seguramente también lo seguirán dirigiendo humanos, hasta que el futbol cambie de nombre”.
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