Si queremos seguir viendo el universo con telescopios ópticos, hay un límite de satélites que puede haber… y no estamos tan lejos
En su estudio publicado en Astronomy & Astrophysics, el astrónomo Olivier R. Hainaut calculó que la franja tolerable no debería superar los 100,000 satélites de bajo brillo. No es una línea exacta, aclara: no significa que 99,999 satélites sean seguros y 100,001 hagan inutilizables los telescopios ópticos. Pero a partir de esa escala, las pérdidas causadas por satélites se vuelven comparables a las que hoy provocan fallas técnicas en los observatorios.
En la actualidad hay más de 17,000 satélites artificiales en órbita alrededor de la Tierra, de los cuales aproximadamente 6,600 están en la órbita terrestre baja. La gran mayoría de estos dispositivos activos pertenecen a constelaciones de internet como Starlink de SpaceX, lo que refleja la rapidez con la que se puede alcanzar el límite tolerable.
La luz que ciega
El estudio identifica dos variables que determinan cuánto afectan los satélites a la astronomía: su número y su brillo. Si una constelación de unas 60,000 unidades mantiene un brillo inferior a la magnitud 7, el límite recomendado por la Unión Astronómica Internacional, el aumento del brillo natural del cielo sería prácticamente despreciable y las estelas seguirían siendo manejables para la mayoría de los observatorios.
El panorama cambia cuando aumenta la cantidad de satélites. Los investigadores modelaron un escenario con un millón de objetos en órbita, similar al de algunas propuestas comerciales, y concluyeron que la mayoría de las exposiciones largas contendrían múltiples estelas. Incluso si todos esos satélites respetaran el límite de brillo recomendado, las pérdidas de información podrían alcanzar entre 10 y 20% durante buena parte de la noche, superando las ocasionadas por el clima o las fallas técnicas en algunos observatorios.
Pero las estelas son solo una parte del problema. El estudio también calcula cómo la luz reflejada por millones de satélites se dispersa en la atmósfera y aumenta el brillo general del cielo nocturno. Según las simulaciones, una constelación de 5,000 satélites extremadamente brillantes podría incrementar entre 20 y 30% el brillo natural del cielo, mientras que una de 50,000 lo elevaría entre 200 y 300%, degradando de forma severa las condiciones para realizar observaciones astronómicas profundas.
“La astronomía genera un enorme valor para la humanidad, incluyendo aspectos científicos, técnicos, económicos y educativos, y nos ayuda a entender nuestro lugar en el Universo. El gran número de satélites planeados en órbita baja terrestre desafía esa capacidad, subrayando la necesidad de limitar futuros lanzamientos de satélites y que la comunidad astronómica, la ingeniera y las personas responsables de operar los satélites, además de otros actores, trabajen juntos para adoptar medidas estrictas de mitigación”, dijo el director general del ESO, Xavier Barcons Jáuregui.
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