Abelardo de la Espriella y la promesa de modernizar Colombia con inteligencia artificial
Para el internacionalista Fausto Pretelin Muñoz de Cote, esa diferencia fue clave para entender el resultado electoral. “Lo que utilizó publicitariamente hablando el candidato ganador fue una imagen fresca, tecnológica, nueva, innovadora y sobre todo de futuro”, explica en entrevista.
“Hoy hablar de inteligencia artificial para un segmento de la población es algo desconocido, sobre todo para los mayores de 30 años, pero para los menores de esa edad es algo práctico que se utiliza no necesariamente a un elevado costo”, añade. Sin embargo, el especialista señala que entre el discurso de campaña y la implementación existe una brecha considerable.
El Estado inteligente que promete De la Espriella
El programa de gobierno “Patria Milagro” de Abelardo de la Espriella plantea una transformación tecnológica del Estado, donde la IA y la ciencia se convierten en herramientas centrales para la seguridad, la economía y la administración pública. Su idea es posicionar a Colombia como “un hub regional de IA” con aplicaciones en distintos sectores.
En seguridad, propone el uso de drones e IA para la lucha contra el narcotráfico. En el área fiscal, busca modernizar la DIAN (Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales) para detectar evasión de impuestos. En el campo, plantea usar datos e IA para definir qué sembrar según el clima y el mercado. También incluye un sistema de inteligencia ambiental con satélites y sensores para vigilar incendios, deforestación y minería ilegal, además de herramientas de IA para mejorar la planeación de obras públicas y el sistema de salud.
En educación y ciencia, la apuesta incluye formación técnica en IA, robótica y otras tecnologías, programas para mujeres en áreas STEM, la creación de una Universidad Virtual en Casa con conectividad y equipos gratuitos, incentivos fiscales para desarrolladores y centros de formación en zonas rurales.
La lógica detrás del plan es que el análisis de grandes volúmenes de datos permitiría al Estado detectar irregularidades más rápido, reducir costos y agilizar procesos hoy lentos o vulnerables a la corrupción. Pero el reto, advierte Pretelin, es que la tecnología no funciona sin cambios estructurales. “Hablar de inteligencia artificial es hablar de inversiones, pero también de capital humano”, señala.
En ese sentido, Colombia tendría que dar un salto no solo en inversión, sino también en formación de talento y modernización institucional. Esa brecha es clave para dimensionar el desafío. En 2022, el país destinó apenas el 0.21% de su PIB a investigación y desarrollo, una cifra muy por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que alcanza el 2.71%, lo que refleja las limitaciones de base para sostener una agenda tecnológica de gran escala.
Un hombre lee el periódico que presenta en portada al presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. 22 de junio de 2026.
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El principal obstáculo: el propio Estado
La mayor dificultad para implementar esta agenda, sostiene Pretelin, se encuentra dentro de la propia burocracia colombiana, ya que tiene una estructura envejecida que dificulta la incorporación de nuevas tecnologías. La IA exige perfiles especializados, experiencia en ciencia de datos, ciberseguridad e ingeniería de software, capacidades que, según el especialista, falta desarrollar aún más.
“Hablar de inteligencia artificial es hablarle a la gente que tiene habilidades y sobre todo una edad reducida, es decir, funcionarios de entre 20 y 25 años, y eso obliga a hacer otro tipo de reformas dentro de la burocracia colombiana”, detalla.
A esto se suma un problema financiero. El internacionalista afirma que las finanzas públicas heredadas por el gobierno de Gustavo Petro podrían limitar el alcance de las reformas, ya que la modernización tecnológica requiere inversiones sostenidas en infraestructura digital, capacitación, conectividad y actualización de sistemas gubernamentales.
Hasta mayo de 2026, la deuda pública de Colombia se ubicaba en 1 169 billones de pesos colombianos, lo que equivale al 60.6% del PIB proyectado para este año, según cifras del Ministerio de Hacienda.
La apuesta por Estados Unidos e Israel
La estrategia tecnológica de De la Espriella también tiene una dimensión internacional. El presidente electo ha dicho que quiere fortalecer la cooperación con Estados Unidos e Israel para acceder a IA, sistemas de vigilancia, drones y tecnologías de seguridad. También ha manifestado interés en atraer inversiones de empresas vinculadas a Elon Musk y ampliar la conectividad rural mediante alianzas con redes satelitales.
El propio De la Espriella ha insistido públicamente en esto. En un mensaje en redes sociales afirmó que su plan de gobierno contempla establecer “la asociación de internet rural más grande del mundo” con ayuda de SpaceX.
“Elon Musk ha sido líder mundial combatiendo la pobreza conectando a la gente en línea en cualquier rincón del mundo; el siglo XXI no se puede empezar a vivir sin conexión para todos los colombianos. Le plantearé una alianza de conectividad y que conozca a Colombia y lo que puede ofrecer para el desarrollo de su revolución tecnológica”, escribió en X.
En el plano político, el ahora presidente electo mostró su respaldo a Donald Trump durante su campaña, con mensajes que señalaban afinidades en distintos temas, como seguridad y orden público. El mandatario estadounidense felicitó a De la Espriella por haber obtenido la mayoría de votos.
“¡Felicitaciones a ‘El Tigre’ Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colombia! Fue un gran honor para mí respaldarlo, y espero trabajar juntos para construir una relación sólida entre Colombia y Estados Unidos, que traerá nuevos niveles de grandeza para ambos países”, señaló Trump en Truth Social.
Sin embargo, Pretelin advierte que depender de actores externos también implica riesgos. El especialista recuerda el caso de Nuevo León, en México, donde la llegada de una planta de Tesla fue anunciada como una transformación económica histórica que finalmente no se concretó. “Lo mejor es omitir esos nombres y enfocarse auténticamente en la innovación, sea el proveedor que sea”, sostiene.
La advertencia apunta a un problema recurrente en América Latina: construir estrategias nacionales alrededor de figuras específicas puede generar expectativas difíciles de cumplir.
Los dilemas éticos de importar tecnología de seguridad
La alianza con Israel plantea otra discusión. El país es considerado una potencia en inteligencia, ciberseguridad y desarrollo tecnológico militar. Sin embargo, también está en el centro de debates internacionales sobre el uso de IA en conflictos armados.
Pretelin señala que incluso los sistemas más sofisticados enfrentan limitaciones cuando aparecen factores imprevistos en escenarios complejos. La tecnología puede mejorar la capacidad de análisis y respuesta, pero no elimina la incertidumbre. “No todo en la inteligencia artificial significa que existirán alianzas positivas y resultados inmediatos”, advierte.
El creciente número de gobiernos de derecha en Latinoamérica podría incentivar la inversión extranjera en sectores tecnológicos y energéticos.
El internacionalista detalla que la experiencia en otros países con la IA y la vigilancia avanzada ya genera dudas sobre la privacidad y el uso ético de la información. En Medio Oriente, el uso de sistemas para planear ataques ha provocado que empresas del sector cuestionen la falta de ética en estos procesos. Por su parte, en la Unión Europea existen obstáculos y rechazo social ante el temor de que estas herramientas faciliten la vigilancia masiva y vulneren los derechos de las personas.
El futuro de Colombia
Aunque De la Espriella suele ser comparado con líderes como Donald Trump, Javier Milei o Nayib Bukele por sus posiciones liberales en lo económico y conservadoras en lo social, así como su enfoque en seguridad, su propuesta incorpora un elemento distinto: el uso de la tecnología como parte central de su discurso político.
Para Pretelin Muñoz de Cote, esto lo diferencia en el contexto regional, donde figuras de derecha han comenzado a usar la innovación como símbolo de modernidad, mientras que en la izquierda el tema sigue teniendo un lugar secundario. “Vemos, por ejemplo, a Lula en Brasil, que nunca habla de inteligencia artificial”, menciona.
El verdadero desafío para el nuevo gobierno será convertir una narrativa de innovación en políticas públicas concretas. “Habrá que esperar cuando tome posesión cuáles son auténticamente los planes que diseña […]. Los primeros seis meses de gobierno nos darán pistas de si verdaderamente va en serio o si fue una posición de marketing para vender esperanza e innovación”, finaliza Pretelin.
Una vez ratificado el triunfo electoral, Abelardo de la Espriella tomaría posesión el próximo 7 de agosto.
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