La vacuna contra el ébola más prometedora lleva 15 años guardada en un cajón
El éxito de la vacuna le valió a Geisbert un lugar entre los “luchadores contra el ébola” de la revista Time, a quienes la publicación nombró personas del año en 2014.
Pero el estudio inicial de Geisbert omitió una cepa del ébola, la Bundibugyo, porque tiene tasas de mortalidad más bajas y solo ha causado tres brotes. Esto incluye un brote en 2012 que causó la muerte de 30 personas en aproximadamente tres meses en la República Democrática del Congo, pero que se contuvo con bastante rapidez gracias al rastreo de contactos y el aislamiento.
“Pensábamos que probablemente era la que menos probabilidades tenía de aparecer. Nos equivocamos”, refiere Geisbert. Preocupado por esa falta de conocimiento, en 2011 decidió modificar una vacuna, lo que dio lugar al estudio con macacos cangrejeros. En ese mismo estudio, también probó una combinación de vacunas contra el ébola ya existentes en la cepa Bundibugyo, pero no proporcionaron una protección del 100%.
Según Geisbert, si el brote de 2012 se hubiera producido después del brote de Zaire, es posible que las compañías farmacéuticas hubieran estado más interesadas en comercializar una vacuna que protegiera contra la cepa de Bundibugyo. Pero dado que el brote actual rivaliza con el de 2013-2016 en escala y alcance, los esfuerzos para ponerse al día se están intensificando. Geisbert sospecha que la experiencia de la OMS con Ervebo es una de las razones por las que favorecen su vacuna candidata, que básicamente es “Bundibugyo Ervebo”, dice.
Un laboratorio de la Universidad de Nebraska ha desarrollado una prueba que puede detectar el virus antes de que los síntomas sean graves.
Aún no está lista para usarse
La OMS también destacó el éxito de una vacuna similar basada en rVSV dirigida a la cepa sudanesa del ébola en un ensayo de vacunación en anillo realizado en 2025.
La idoneidad del candidato Bundibugyo, basado en rVSV, para la vacunación en anillo fue respaldada por un estudio de 2023 que demostró que la mayoría de los monos estaban protegidos contra el virus incluso después de la exposición si habían sido vacunados. Esto es crucial para que la vacunación en anillo funcione. Si bien los investigadores vacunaron a los monos tan solo 20 minutos después de la exposición, una cifra poco realista, la prueba de concepto lo distingue de los candidatos en desarrollo de Moderna y la Universidad de Oxford.
“En realidad no ha habido muchos avances desde ese estudio de 2023, porque no esperábamos ver esa cepa y también porque históricamente se ha asociado con una menor tasa de mortalidad”, argumentó Courtney Woolsey, autora principal del artículo y profesora asistente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas.
“Nadie gana dinero con estas vacunas, así que también existen barreras de financiación para el desarrollo de estas vacunas, ya que es probable que la gente no gane dinero”, agrega.
La organización sin fines de lucro Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI) ha ofrecido una financiación de hasta 3.2 millones de dólares para preparar y comenzar a probar el material necesario para fabricar la vacuna de Geisbert, lo que supondría el primer paso hacia los ensayos en humanos.
Según explica Rachael Bonawitz, responsable del programa de enfermedades por filovirus en CEPI, a WIRED por correo electrónico, los “amplios datos de seguridad y la experiencia regulatoria previa” de las vacunas basadas en rVSV utilizadas para combatir la cepa Zaire “podrían ayudar a acelerar los procesos de aprobación si se demuestra su éxito”, y añade que los desarrolladores también podrían aprovechar los procesos de fabricación existentes.
“Aunque no se utilice en este brote, esperamos que haya material clínico disponible que pueda usarse en humanos para el próximo brote, porque probablemente volverá a aparecer”, dice Geisbert.
Existe la posibilidad de que no funcione
Los científicos no han podido obtener una muestra viva del virus Bundibugyo para realizar pruebas debido a la escasez de recursos en la República Democrática del Congo y a la complejidad logística y burocrática de obtener y transportar sangre refrigerada a Estados Unidos. Si bien los científicos creen que la cepa actual es aproximadamente un 98% similar a la que causó los brotes anteriores, ese 2% desconocido representa un riesgo de que la vacuna no sea tan eficaz como lo fue contra la cepa anterior.
“Si analizamos las secuencias, no son lo suficientemente diferentes como para predecir que vaya a haber un problema, pero nada es infalible”, dice Geisbert.
La International AIDS Vaccine Initiative, con sede en Nueva York, preparará la vacuna candidata para su producción. Esta organización de investigación biomédica sin fines de lucro se centra en el desarrollo de vacunas para enfermedades globales en las que existen pocos incentivos financieros para su desarrollo.
“El testigo ha pasado a otras manos, y ahora solo me queda esperar y confiar en que funcione, ya sea la vacuna o la de otra persona”, concluye Geisbert.
Artículo originalmente publicado en WIRED. Adaptado por Alondra Flores.
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