El mercado minorista de SSD prácticamente ha desaparecido. Y no es porque los usuarios hayan dejado de comprarlos
Lo que nota el comprador. Este reajuste industrial acaba llegando al usuario de una forma bastante directa. Como hemos visto, los precios de los SSD de consumo han aumentado de forma significativa en los últimos trimestres por la prioridad que los fabricantes de memoria están dando al sector de la IA. Es decir, la presión no se queda en los centros de datos, también se filtra al escaparate y al ordenador que terminamos comprando.
Todo sigue igual. TrendForce indica que los grandes proveedores de NAND Flash no añadirán prácticamente nueva capacidad durante el año y que, por la demanda relacionada con la IA, la escasez de suministro se mantendrá. La producción, además, seguirá muy centrada en aplicaciones de almacenamiento para servidores, con los SSD empresariales QLC de alta capacidad ganando penetración. En ese contexto, el mercado minorista queda condicionado por una prioridad industrial que no apunta a cambiar de inmediato.
En resumen. El mercado minorista de SSD no se ha debilitado porque el usuario haya dejado de necesitar almacenamiento rápido, sino porque la industria ha cambiado el orden de prioridades. La NAND disponible se está disputando entre centros de datos, grandes compradores de la industria del PC y empresas que intentan responder a una demanda cada vez más orientada al servidor. Lo que antes llegaba con más naturalidad al escaparate ahora tiene más probabilidades de acabar integrado en un equipo nuevo o en una infraestructura de IA. El SSD sigue ahí, pero el comprador de siempre ya no está el primero en la cola.
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