Una filtración revela quiénes son los miembros de Dialog, la sociedad secreta de Peter Thiel
Ninguna de las personas que se mencionan en este artículo respondió a las solicitudes de comentarios de WIRED. Raffi Grinberg, que se presenta como director ejecutivo de Dialog en su perfil de LinkedIn y como autor del libro de autoayuda **How to Be a Grown-Up, **tampoco respondió a una solicitud de comentarios.
Según los registros, de las 222 personas inscritas para el retiro de 2026, 87 figuran como asistentes primerizos. Otros llevan una historia que se remonta a más de una década. Unos cuantos incluso a hace 20 años, cuando se fundó la sociedad. Ninguno de ellos, incluyendo a Grynkewich, utilizó una dirección de correo electrónico del gobierno. Todos se registraron con cuentas personales o corporativas, lo que sitúa su asistencia fuera del ámbito de los sistemas de correo electrónico sujetos a las leyes de registros públicos de EE UU.
Lo que une a los participantes, más que cualquier título o cargo, son las preocupaciones por la inteligencia artificial, la longevidad y el futuro cercano. Cuando se les pidió en un formulario de inscripción que predijeran el porvenir, los miembros volvieron una y otra vez al mismo tema: que la IA reordenará el trabajo, la guerra, la educación y las ideologías; todo en unos pocos años. Varios predicen un desplazamiento masivo de la mano de obra de los trabajadores y un retorno hacia los sindicatos y los programas gubernamentales. Otros prevén: un “invierno de la IA”, terrorismo doméstico contra los centros de datos, acusados que escogerán abogados de IA en vez de defensores públicos, o un renacimiento religioso provocado por esta disrupción.
“La degeneración social”, predijo una persona, “seguirá acelerándose”.
Los miembros también enumeran talentos como: “la construcción de casas de la risa”, la imitación de acentos, el esquí, la exploración urbana y la “investigación meditativa y psicodélica sobre la naturaleza de la realidad”. Uno ofrece “compasión y angustia existencial”; otro, “cenas, guardar secretos, recordar cumpleaños”. Sus recomendaciones de libros se inclinan hacia lo canónico y lo orientado a la optimización: Marco Aurelio y Milan Kundera junto a Thinking in Bets, de Annie Duke, Outlive, de Peter Attia y, por parte de al menos un asistente, el propio Zero to One, de Thiel.
Dialog también hace de casamentero. Su formulario pregunta a los inscritos si están “buscando el amor” y ofrece las opciones “Hombre soltero”, “Mujer soltera” u “Otro” en “futuras citas a ciegas”. Una página web independiente, dating.dialog.org, alberga una aplicación que se presenta como “conexiones significativas para personas excepcionales”.
El formulario también recopila respuestas sensibles como la “preferencia política»”. Dialog promete que la información “NO se compartirá en la aplicación ni con otros participantes, jamás”. Esos datos, junto con las respuestas relacionadas con la búsqueda de pareja, también quedaron al descubierto en la filtración.
Los registros se encuentran en Airtable, una base de datos comercial. Para cada participante, Dialog registra su estado de afiliación, todos los retiros a los que ha asistido, una biografía, su ciudad de residencia y un token de acceso privado. WIRED no publica los tokens, que funcionan como credenciales de inicio de sesión, ni los enlaces personalizados de las cuentas que los contienen.
La lista también incluye nombres de figuras destacadas que no aparecen en el directorio público de 113: Randy Kroszner, exgobernador de la Reserva Federal y integrante del Comité de Política Financiera del Banco de Inglaterra; Hallie Hoffman, exconsejera general y jefa de gabinete en funciones de la Agencia Antidrogas (DEA); Jonathan Greenblatt, director ejecutivo de la Liga Antidifamación (ADL); Peter Goettler, presidente del Instituto Cato; Ryan Stowers, director ejecutivo de la Fundación Charles Koch; y Roger Myerson, economista ganador del Premio Nobel de la Universidad de Chicago.
También aparece un grupo de ejecutivos de Google y Google DeepMind. Entre ellos está Tom Lue, responsable de asuntos globales de la división de inteligencia artificial de vanguardia de la empresa, y a una periodista en activo, Souad Mekhennet, corresponsal de seguridad nacional de The Washington Post. (Aparece en la lista como organizadora de un evento llamado “Ulysses Book Club”).
El resto de los miembros son desde multimillonarios de fondos de capital riesgo, funcionarios extranjeros en activo y retirados, actores de cadenas de televisión, autores de best-sellers y líderes religiosos.
Uno de los documentos es una guía para los moderadores de eventos, en la que se les insta a recordar a los participantes que todo es “extraoficial” y que los comentarios deben ser concisos y “poco obvios”. También se les enseña a elaborar breves presentaciones para “evitar alardes de estatus” en una sala llena de senadores, dignatarios y magnates.
La disciplina impuesta por el grupo no se extiende a su sitio web. El directorio estaba incrustado en el código de dialog.org, una página casi vacía, y se mostraba a cualquier visitante que consultara el código fuente de la página. Otra página de Dialog, en app.dialog.org, presenta una pantalla de inicio de sesión para “Dialog Global 2026”, a las afueras de Dublín. La página invita a cualquier visitante a iniciar sesión mediante un correo electrónico o cuenta de Google. No presenta condiciones de uso, ni aviso de que el acceso esté restringido a miembros, ni alguna indicación de que se requiera invitación.
Desde su fundación, Dialog ha operado con poca presencia pública. Se celebra al menos un retiro al año, con asientos asignados, sesiones moderadas y la norma de que nada de lo dicho puede atribuírsele a nadie. Reuniones anteriores se han celebrado en el Ritz-Carlton Dove Mountain, Arizona, y en el San Clemente Palace, Venecia (Italia), según Axios, que fue el primero en informar sobre los planes del grupo de construir un campus en la zona de Washington D. C. Se le ha comparado a una versión del Bilderberg para la industria tecnológica. O sea, una reunión extraoficial de las élites políticas y empresariales de occidente.
Las descripciones hablan de retiros con unos 100 participantes. La lista de inscritos de 2026, que WIRED revisó, recoge 222 nombres. Hay pocas imágenes públicas. El especialista en estadística, Andrew Gelman, en 2022 publicó en su blog una de las invitaciones de Dialog, en la que describía el formato y una cuota de inscripción de más de 16,000 dólares. El retiro de 2014 volvió a acaparar la atención este año cuando una invitación reenviada al financiero Jeffrey Epstein salió a la luz en la difusión de los “archivos Epstein” por parte del Departamento de Justicia de EE UU. En una lista adjunta de antiguos participantes aparece un «Jeff Epstein», pero en realidad se trata del antiguo director financiero de Oracle, no del fallecido traficante sexual.
Artículo originalmente publicado en WIRED. Adaptado por Jorge Ramis.
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