El triunfo de ‘El Tigre’ en Colombia también sería una victoria para los inversionistas tecnológicos, según JP Morgan
En un discurso pronunciado tras su triunfo, De la Espriella, quien se autodenomina “El Tigre”, aseguró que “por primera vez en la historia política, un hombre independiente, sin silenciadores y con el carácter necesario ha ganado la primera vuelta para coronarse”. Además, pidió que Estados Unidos supervise la segunda vuelta electoral, programada para el próximo 21 de junio.
“En 21 días nos vemos aquí para celebrar la derrota de Cepeda. Quiero dejar en claro: yo soy un hombre formado en las leyes y soy absolutamente respetuoso de todas las ramas del poder: el Congreso y las altas cortes. El mío será un Gobierno democrático y garante de la institucionalidad”, afirmó el candidato.
El fundador de Defensores de la Patria es abogado penalista por la Universidad Sergio Arboleda. Antes de incursionar en la política, creó el despacho De la Espriella Lawyers y participó en diversas empresas relacionadas con bienes raíces, alimentos, bebidas y ganadería.
En su trayectoria jurídica alcanzó notoriedad por asumir la defensa de casos de gran impacto mediático, entre ellos el de Álex Saab, exministro de Industrias y Producción Nacional de Venezuela, actualmente detenido en Estados Unidos por presuntos delitos financieros, lavado de activos y evasión de sanciones. También representó a David Murcia Guzmán, fundador de la firma DMG, involucrada en un escándalo de captación ilegal de dinero.
La seguridad y la lucha contra el narcotráfico constituyen el eje central del discurso político de De la Espriella. Asimismo, promueve la libre empresa y una reducción significativa del tamaño del Estado. En distintas ocasiones ha prometido combatir la corrupción y acelerar el crecimiento económico mediante una mayor explotación de hidrocarburos y minerales, incentivos tributarios, ajustes fiscales y recortes al gasto público.
De Colombia a Argentina, la derecha domina
Su línea ideológica guarda similitudes con la impulsada por el presidente argentino Javier Milei y el mandatario salvadoreño Nayib Bukele. Ambos países han flexibilizado políticas para incentivar la inversión extranjera en sectores tecnológicos y energéticos. Además, han destinado cuantiosos recursos al despliegue de sistemas de seguridad sustentados en inteligencia artificial, biometría y plataformas de vigilancia digital, que buscan justificar bajo el discurso de “mano dura” contra la delincuencia. Paralelamente, han promovido la adopción de herramientas tecnológicas para digitalizar servicios gubernamentales, reducir prácticas burocráticas y combatir la corrupción administrativa.
Los analistas consideran que este tipo de posturas podría convertirse en una constante en América Latina, una región que durante los últimos años ha mostrado un marcado viraje político desde posiciones de izquierda hacia opciones conservadoras. Actualmente, al menos nueve países son gobernados por fuerzas que se identifican con la centroderecha, la derecha y la ultraderecha. La tendencia se ha reforzado con los resultados electorales registrados durante el último año.
El 13 de abril de 2025, el derechista Daniel Noboa obtuvo la presidencia de Ecuador con casi el 56% de los votos. Meses después, en octubre, Rodrigo Paz Pereira se consolidó como presidente de Bolivia al superar el 54% de los sufragios.
La ola conservadora también se fortaleció con las elecciones celebradas a finales de año en Honduras y Chile, donde Nasry Asfura y José Antonio Kast, respectivamente, resultaron vencedores con niveles de apoyo que oscilaron entre el 40% y el 58%. A ello se suma la victoria de Laura Fernández Delgado en Costa Rica, quien a principios de este año ganó los comicios con más del 48% de los votos.
“Hay una dimensión regional del surgimiento de estos liderazgos de ultraderecha. No es casualidad que se estén fortaleciendo en distintos países de América Latina. También existe una dimensión global, porque este tipo de propuestas radicales tiene antecedentes en Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo”, explicó Claudia Heiss, profesora del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Chile, en declaraciones retomadas por DW.
¿Una oportunidad para desbloquear el potencial tecnológico y energético de la región?
La académica considera que los próximos procesos electorales en Colombia, Brasil y Perú servirán para medir el alcance real del crecimiento de las posturas de extrema derecha en la región.
Aunque la diferencia es reducida, De la Espriella aparece como favorito para imponerse en la segunda vuelta colombiana. Una situación similar se observa en Perú, donde la candidata conservadora Keiko Fujimori registra el 40.4% de las preferencias en un reciente simulacro de votación. Mientras tanto, en Brasil, el aspirante de extrema derecha Flávio Bolsonaro empata en intención de voto con Luiz Inácio Lula da Silva, actual presidente del país y candidato a la reelección.
Más allá de las distintas razones que impulsan esta reconfiguración política en América Latina, JPMorgan sostiene que el giro ideológico abre una oportunidad inédita para acelerar el crecimiento económico regional mediante inversiones e infraestructura vinculadas a los sectores tecnológico y energético.
La institución financiera señala que los mercados e inversionistas muestran una creciente preferencia por gobiernos orientados al mercado, capaces de romper con ciclos históricos de volatilidad política, desequilibrios fiscales y bajos niveles de inversión.
“La convergencia de oportunidades económicas estructurales, una demografía favorable, la creciente demanda tecnológica de minerales y un cambio en las preferencias del electorado hacia la estabilidad y la seguridad frente al populismo configura una ventana de oportunidad para la región”, sostiene la entidad bancaria. Además, agrega que “este contexto podría impulsar la transición desde un modelo basado en la exportación de materias primas y mano de obra hacia un motor de crecimiento intensivo en capital, impulsado por la inversión, con capacidad de generar valor sostenible a largo plazo”.
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