Unos investigadores descubren cómo romper el límite físico que impide que un MacBook dure semanas sin cargarse. La clave no está en la batería
Un ejemplo con lo que lo muestran los investigadores es que han creado un interruptor que puede cambiar de estado en decenas de picosegundos con esta tecnología. Eso significa que puede realizar operaciones básicas mucho más rápido, con una diferencia de varios órdenes de magnitud. Aunque cabe señalar que esto es un prototipo de un solo interruptor en el laboratorio, no un procesador completo.
Más allá de la velocidad, una de las claves está en la eficiencia. Al reducir la dependencia de corrientes eléctricas intensas, el calor generado durante el proceso cae de forma notable, reduciendo con ello uno de los grandes cuellos de botella de los chips modernos. Eso sería bueno para la batería en dos sentidos, aunque en la práctica dependerá de cómo se integre en el sistema.
Por un lado, estas se consumirían más lento, lo que aportaría una mayor autonomía al dispositivo al que se añada. Por otro lado, al sobrecalentarse menos también se alarga su vida útil, por lo que tardará antes en estropearse.
Y con esto, portátiles como los MacBook volarían
Si el consumo del procesador cae de forma radical como plantea esta nueva tecnología, el primer efecto inmediato sería una reducción brutal del gasto energético total del sistema. El chip es, en la práctica, el componente más importante en la ecuación de batería de un portátil moderno.
Los Apple Silicon ya son muy eficientes, pero con esta tecnología el salto sería todavía mayor. No se sumaría de forma simple, sino que se multiplicaría el efecto, ya que cada tarea consumiría menos energía y generaría menos calor. Eso también reduciría la necesidad de refrigeración y el desperdicio de energía.
Aunque sería aplicable a cualquier dispositivo, tiene más sentido en ordenadores a los que se les exige el máximo rendimiento
A esto se le podría sumar una tendencia que ya está en marcha con las baterías de de silicio-carbono. Estas baterías prometen densidades energéticas superiores a las actuales de iones de litio. Eso se traduce en que en un mismo espacio se puede tener una mayor capacidad de batería.
Que precisamente John Ternus vaya a ser el próximo CEO de Apple habiendo sido uno de los genios encargados de Apple Silicon, es buena noticia. No garantiza que vayan a adoptar estas tecnologías en concreto, pero sí que se reforzará la apuesta por I+D en este campo. De hecho, ya se está viendo un incremento de la inversión inédito en este siglo.
La tecnología de chips citada anteriormente está aún en fase de laboratorio, por lo que no garantiza que vaya a pasar a una fase comercial pronto. Se espera un prototipo de chip en 2030 y disponibilidad comercial varios años después. Por lo pronto, abre la puerta a mejoras profundas en eficiencia energética y rendimiento si consigue superar los retos de fabricación e integración en la industria actual.
Vía | Tech Radar
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