El gobierno de Trump tiene a los “extremistas antitecnológicos” en la mira
Un informe del Centro Regional de Inteligencia del Norte de Virginia advirtió que los AGAAVE (extremistas violentos antigubernamentales y antiautoritarios), influenciados por quejas relacionadas con el gobierno y teorías conspirativas, han participado en la planificación preoperacional de ataques contra centros de datos y otras infraestructuras críticas para interrumpir las operaciones gubernamentales. Sin embargo, en el análisis de los indicadores de informes de actividad sospechosa, el informe de inteligencia enumera actividades que podrían ser llevadas a cabo fácilmente por manifestantes pacíficos, según expertos legales.
¿Son confiables los informes?
“Estos informes de inteligencia forman parte de una larga tradición de agencias que identifican las protestas, o incluso el simple hecho de tener opiniones firmes, como precursores de la violencia”, explica Spencer Reynolds, asesor principal del Fondo de Defensa Legal de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP), a WIRED. “Los informes de actividades sospechosas son increíblemente poco fiables, a menudo se refieren a comportamientos vagos o inocentes y se emiten bajo criterios permisivos. Estos informes, que suelen recibirse en grandes cantidades, permiten a los agentes introducir sus propios prejuicios y ver en los hechos lo que quieren ver”.
Entre las actividades vagamente definidas que el centro de inteligencia del norte de Virginia ha señalado como sospechosas se encuentran la “amenaza expresa o implícita”, la “observación o vigilancia”, la “fotografía”, las “pruebas o sondeos de seguridad” y el “intento de intrusión”.
“El FBI investiga a las personas que cometen o pretenden cometer actos de violencia y actividades delictivas que constituyen un delito federal o representan una amenaza para la seguridad nacional”, escribió el FBI en un comunicado a WIRED. “No tenemos comentarios adicionales al respecto”.
El Departamento de Seguridad Nacional no respondió a la solicitud de comentarios de WIRED.
Mientras tanto, el mismo centro de inteligencia también distribuyó en marzo un informe que mostraba el monitoreo de eventos y manifestaciones protegidos por la Constitución relacionados con opiniones críticas sobre la tecnología. Estos eventos incluyeron varias protestas de “Tesla Takedown” contra el saqueo del gobierno estadounidense por parte de Elon Musk y una “Break Up With Tech Rager” patrocinada por Eject Elbit, un grupo activista que se organiza para detener la inversión en el fabricante de armas israelí Elbit.
Además de los analistas de inteligencia que trabajan en centros de fusión y agencias federales de aplicación de la ley, las empresas de inteligencia de código abierto que tienen contratos con dichas agencias también parecen estar rastreando la web en busca de lo que aseguran que es un sentimiento antitecnológico. En enero de 2025, SITE Intelligence distribuyó boletines a centros de fusión alegando que las conversaciones en un servidor de Discord “neoludita” (una corriente filosófica y activista que rechaza el desarrollo tecnológico descontrolado) se habían vuelto violentas, y que un usuario del grupo había incitado a la violencia contra directores ejecutivos de empresas tecnológicas y centrales eléctricas.
“SITE es una empresa privada de inteligencia con fines de lucro que monitorea las redes sociales para sus clientes de las fuerzas del orden. Promete realizar un trabajo increíblemente difícil, si no imposible, analizando constantemente las publicaciones anónimas en redes sociales, llenas de chistes internos, jerga, diferentes idiomas, ambigüedades, etc., para brindar información creíble que pueda predecir amenazas”, señala Reynolds. “Sin embargo, este tipo de actividad tiende a centrarse en las opiniones de la gente sobre temas como la policía, el aborto, la desigualdad económica, las vacunas o cualquier otro tema controvertido del momento”.
“Al centrar nuestro enfoque de Inteligencia de Código Abierto (OSINT) exclusivamente en comunidades con un vínculo probado con daños en el mundo real, incluso los comentarios provocadores tienen un valor informativo, ya que demuestran el sentir dentro de una comunidad hacia un objetivo, y nuestros informes han mostrado un aumento notable en las amenazas en línea que abogan por el sabotaje contra los centros de datos, lo cual es un verdadero motivo de preocupación”, afirma Rita Katz, fundadora de SITE, a WIRED en un correo electrónico.
Los documentos obtenidos por WIRED también revelan que los centros de fusión están monitoreando las manifestaciones presenciales. El centro del norte de Virginia elaboró un informe sobre las protestas en eventos cívicos locales, incluyendo la reunión sobre el presupuesto del condado de Arlington y la reunión de la junta escolar del condado de Fairfax. En todo el país, las asambleas ciudadanas y las reuniones de los comités de presupuesto han sido algunos de los principales foros para que los residentes locales expresen su desacuerdo con la construcción de centros de datos en sus vecindarios.
Según Data Center Watch, un proyecto de la empresa de seguridad de IA 10a Labs que monitorea la oposición a los centros de datos, cientos de organizaciones en 42 estados se han organizado para bloquear la construcción de centros de datos en sus ciudades y condados. Estos esfuerzos suelen ser polémicos. En California, Illinois, Indiana, Nueva Jersey, Oklahoma y Wisconsin, la policía estatal y local ha expulsado o arrestado a oradores en asambleas públicas que criticaban los centros de datos, en un caso incluso antes de que se les permitiera hablar.
¿Qué dicta la ley?
Según la legislación estadounidense, el terrorismo doméstico no es un delito autónomo que se persiga durante el juicio. En cambio, las leyes sobre terrorismo interno permiten la vigilancia y el seguimiento de extremistas, y en ocasiones los cargos incluyen agravantes por terrorismo, mientras que en otras los excluyen por completo. Esto ha llevado a que manifestantes y activistas sean vigilados bajo las disposiciones sobre extremismo interno, al tiempo que se les acusa de delitos como allanamiento de morada y vandalismo.
La atención que las agencias federales prestan a la actividad antitecnológica queda patente en una invitación a una conferencia del investigador del extremismo Mauro Lubrano, que circula por centros de fusión de todo el país. Lubrano se ha consolidado como uno de los principales expertos en extremismo antitecnológico. Es autor de Stop the Machines: The Rise of Anti-Technology (¡Alto a las máquinas!: El auge de la antitecnología), obra que describe tres corrientes principales de una matriz de amenazas de reciente creación: anarquistas insurreccionales, ecoextremistas y ecofascistas.
El libro de Lubrano identifica a los seguidores del “Unabomber” Ted Kaczynski, a anarquistas alemanes, ecoextremistas mexicanos y fascistas de extrema derecha del Colectivo Terrorgram como componentes distintos pero alineados de un movimiento emergente de extremismo tecnológico. Según el análisis de Lubrano, estos grupos están unidos por el hecho de que todos han planeado o llevado a cabo actos de violencia para promover sus objetivos ideológicos.
¿Una excusa contra la disidencia?
Lubrano declaró no estar sorprendido de que su conferencia se impartiera en un centro de fusión, pero advirtió que cualquier marco de actuación contra el extremismo tecnológico debe aplicarse con cautela. “Espero que se esté teniendo en cuenta la advertencia que yo, junto con otros colegas, hemos planteado. Si bien la violencia contra la tecnología es inaceptable, no debe utilizarse como excusa para priorizar la seguridad en el ámbito de la IA y las tecnologías emergentes, silenciando así a quienes critican la trayectoria actual”, declaró Lubrano a WIRED.
Pero Spencer Reynolds afirma que, a pesar de la amenaza real, aunque limitada, que representan estos grupos, una categoría como el “extremismo antitecnológico” podría ser tan amplia que abarcaría a manifestantes pacíficos de centros de datos, escépticos de la IA y cualquiera que tenga algún problema con la tecnología que impregna la vida moderna.
“A medida que la gente siga organizándose para lograr un futuro mejor, es probable que veamos una mayor vigilancia y criminalización de esta oposición, tal como ha ocurrido con Black Lives Matter, Occupy Wall Street y los movimientos ecologistas en las últimas décadas”, indica Reynolds.
Un informe de enero de 2025 de la Oficina de Inteligencia y Análisis del DHS refuerza esta perspectiva al intentar vincular a Luigi Mangione (el presunto asesino del director ejecutivo de UnitedHealth, Brian Thompson) con Kaczynski. “Las fuerzas del orden informan que este individuo podría haberse inspirado en Ted Kaczynski (el Unabomber) y sus creencias antitecnológicas”, reza el informe, sin ofrecer más pruebas. Concluye con una advertencia que alega que los ejecutivos “corren un mayor riesgo de sufrir actos de violencia o amenazas de violencia” cuando se les “percibe como personas que se aprovechan de los más vulnerables”.
Pero quizás el ejemplo más claro de cómo las críticas no violentas a la tecnología pueden ser instrumentalizadas y señaladas como una amenaza se encuentra en un informe de código abierto difundido por SITE Intelligence en abril de 2025. El informe señala un video de la organización progresista sin fines de lucro More Perfect Union sobre los efectos destructivos de un centro de datos para los residentes cercanos en Georgia. En el video no se incitaba a la violencia contra la propiedad ni contra las personas. Sin embargo, gracias a la identificación de centros de fusión, el grupo activista ahora circula entre los servicios de inteligencia y las fuerzas del orden estadounidenses en todo el país como un posible vector de amenaza.
Artículo originalmente publicado en WIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.
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