Resulta que hay serpientes terrestres invasoras que se echan al mar desde Ibiza. Y están aniquilando una lagartija única
Por qué es importante. La extinción de una especie siempre es una mala noticia desde el punto de vista de la diversidad de fauna, pero es que esta es única: su adiós supone que desaparezca un linaje evolutivo único e irrecuperable, y según la UICN ya está catalogada como amenazada, lo que signitica que los modelos de población vaticinan una reducción severa y continuada a corto y medio plazo. Más allá de la taxonomía, esta eventual extinción tendría su efecto dentro de un ecosistema tan particular como el insular y su equilibrio, lo que podría acabar con más extinciones por un efecto dominó. En el caso de la lagartija pitiusa, tiene funciones polinizadoras y de dispersión de semillas y si ella no lo hace, pone en jaque el éxito reproductivo de plantas.
Por otro lado y aunque su importancia es más relativa, la lagartija de las Pitiusas es uno de los grandes iconos culturales e identitarios para quienes son de Ibiza y Formentera: este anfibio está profundamente arraigado en el imaginario local colectivo y la mitología popular.
Contexto. La magnitud del problema se entiende mejor dentro de la biología de las islas. Las islas son ecosistemas especialmente vulnerables a las especies invasoras porque la pérdida de una sola especie puede desencadenar efectos en cascada a lo largo de toda la comunidad biológica. Las especies invasoras entran a las islas como un elefante a una cacharrería: compiten por recursos (más limitados), alteran hábitats (más reducidos) y perturban procesos ecológicos.
La lagartija de las Pitiusas es un nodo crítico para las islas: no obstante, fue durante millones de años el único vertebrado terrestre del archipiélago y no desarrolló comportamientos antipredatorios frente a ofidios. Un caso paralelo estudiado a fondo es el de la serpiente arborícola parda en la isla de Guam, que diezmó las poblaciones de aves y lagartijas nativas, lo que provocó un aumento de insectos y alteró la dinámica forestal.
Trágicas consecuencias. Las consecuencias ecológicas inmediatas son severas y cuantificables: ya ha habido extinciones locales de lagartijas en al menos 10 islotes, y la serpiente ha colonizado entre 12 y 15 de ellos mediante natación activa. Y desgraciadamente, es solo el principio: este estudio global destaca que el impacto de las especies vertebradas invasoras sobre la dispersión de semillas en ecosistemas insulares es incluso mayor que el causado por las extinciones de fauna nativa. O lo que es lo mismo, puede haber una disrupción en la regeneración vegetal de esos islotes. Asimismo, su desaparición puede pasar factura a la agricultura de forma indirecta, en tanto en cuanto la lagartija regula la población de insectos.
¿Hay solución? La medida de choque más urgente e importante es controlar de forma activa la invasión de la serpiente. En 2025 el el Govern balear superó las 4.400 capturas de serpientes invasoras en las Pitiusas y ya ha apostado por dejar las trampas durante todo el año. En 2026 el dispositivo seguirá ampliándose con más recursos. Eso sí, con una presencia del 90% ya en Ibiza, la erradicación total es inviable a corto plazo: lo más realista pasa por contener el avance y proteger refugios.
Por otro lado, también es objetivo prioritario la conservación de la lagartija pitiusa, con varias líneas de cría de lagartija pitiusa con criterios genéticos en colaboración con el zoo de Barcelona. A largo plazo, la única solución estructural es combinar el control de la culebra con la conservación de la genética de la lagartija para una posterior reintroducción en su territorio.
Portada | Albert Masats y Swimming Snakes Wipe out Endemic Lizards from Mediterranean Islets, Oriol Lapiedra
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