Parece que encontramos los restos de una estrella primigenia, uno de los objetos más esquivos del universo
Capotauro parece una explosión, más que una galaxia
Los científicos encontraron a Capotauro en 2022 como un objeto casi imperceptible. 800 días después, el punto rojo aumentó su brillo cerca de un 20%. Mientras tanto, Capotauro solo es visible en los filtros más rojos del telescopio, pero desaparece cuando se observa con filtros más azules. Las galaxias antiguas no se comportan así. Las supernovas sí.
Al comparar los datos con modelos de supernovas teóricas, encontraron una coincidencia llamativa. Capotauro encaja casi a la perfección con la explosión de una estrella primordial de unas 250 veces la masa del Sol, una de las llamadas supernovas de inestabilidad de pares. Estas explosiones son tan poderosas que, vistas desde la Tierra, pueden seguir brillando durante años, porque la expansión del universo estira tanto la luz como el paso del tiempo.
El espectro (la huella digital de la luz) también coincide. Capotauro muestra una pendiente ascendente hacia longitudes de onda más largas y señales débiles de elementos como el magnesio, justo lo que se espera de una estrella masiva que acaba de fabricar esos elementos en su interior antes de estallar.
También es posible que se trate de una enana marrón dentro de la galaxia. De un tamaño similar al de Júpiter, estas son conocidas como “estrellas fallidas”. Su espectro encaja razonablemente bien, pero no explica la variación de brillo. La respuesta llegará con el tiempo y más observaciones. Si el punto se mueve ligeramente en el cielo, la hipótesis de la enana fría ganará sustento. Si, en cambio, su brillo empieza a disminuir, quedará claro que se trata de una supernova.
En cualquier caso, Capotauro representa un hito astronómico al que solo se pudo acceder gracias a nuevas herramientas de observación tan potentes como el telescopio espacial James Webb.
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