El cerdo español rompe las reglas: mientras el sector internacional del porcino se desploma, España bate récords
Pero vayamos por partes. El 16 de diciembre de 2025, China aumentó sus aranceles definitivos al porcino europeo del 4,9% al 19,8% durante cinco años. Es verdad que quedaban fuera el jamón ibérico y los embutidos y que para muchas empresas españolas el arancel medio era del 9,8%, pero el golpe era contundente. Sobre todo, porque (aunque aparentemente todo esto formaba parte de las guerras del coche eléctrico) el problema es estructural: China importa cada vez menos porque produce cada vez más.
A esto hay que sumar que un poco antes, el 28 de noviembre de 2025 el Ministerio de Agricultura había confirmado los dos primeros positivos por peste porcina africana en jabalíes, desatando un problema que llenó titulares durante semanas (y aún no se ha resuelto).
Y de esta tormenta que amenazaba con romperlo todo, lo único que ha llegado al consumidor es que el cerdo es la proteína animal que menos se ha encarecido durante 2025.
¿Por qué? Pues porque la crisis se ha metabolizando impulsando la concentración del sector: hoy por hoy, las diez mayores compañías comercializan hoy el 65% de la carne nacional (frente al 52% de hace diez años). Hemos perdido un 32% de las explotaciones pequeñas; pero las grandes cada vez tienen más poder.
Algo que también explica que el país esté a punto de una sanción europea muy seria por no cumplir la directiva de nitratos. Al final la cuestión no es “¿cómo es posible que el sector más eficiente y mejor blindado de Europa esté simultáneamente al borde de un colapso de márgenes y con grandes problemas de contaminación de aguas?”; la cuestión es que España produce más cerdos que nunca precisamente por esas razones.
Imagen | Amber Kipp
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