¿Desayunar nada más despertar o esperar un par de horas? Esto es lo que dice la ciencia sobre el momento perfecto
Qué hay que hacer. Para la mayoría de los adultos, la ciencia apunta a que lo mejor es desayunar dentro de la primera o segunda hora tras despertarse, por lo que no hace falta salir de la cama y comenzar a comer porque parece que es lo más eficiente. Pero si queremos ser precisos, el límite puede estar a las nueve de la mañana, puesto que retrasar demasiado la primera vez que tomamos algo en el día hasta el mediodía y cenar tarde es la receta perfecta para el desajuste metabólico.
En definitiva, no hace falta forzarse a tragar tostadas con los ojos aún pegados por el sueño. Dejar que el cuerpo despierte, hacer tus rutinas matutinas y desayunar una hora después de levantarte no solo respeta tus ritmos naturales si no tienes hambre inmediata, sino que cuenta con un sólido respaldo clínico.
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