Llevábamos años preguntándonos por qué los jabalís de Chernóbil eran tan radiactivos. La respuesta no estaba en el accidente
Pruebas nucleares y trufas radiactivas. La respuesta parte del cesio 135. El equipo que resolvió este misterio lo logró centrándose no en los niveles de radiación sino en su origen. Comprobaron que era este otro isótopo del cesio el que estaba detrás de este fenómeno. El Cs135 tiene un periodo de semidesintegración mucho más largo, lo que explica por qué la reducción había sido menor.
Esto también hace más difícil detectar la presencia del Cs135. Como explica el equipo responsable del estudio, cada tipo de incidente nuclear tiene una “firma” propia. Se estima que el 90% del Cs137 presente en Europa fue liberada por el accidente de Chernobil, pero este no es el caso del Cs135. El origen de este se encuentra en un 68% en las pruebas nucleares desarrolladas en el contexto de la guerra fíra.
La profundidad justa. La alimentación de los jabalís también ha sido uno de los factores clave a la hora de comprender el porqué de sus niveles de radiación. Estos animales se alimentan de un tipo de trufa (Elaphomyces) que crece en el subsuelo, a profundidades de entre 20 y 40 centímetros.
Como señalábamos antes, parte del cesio radiactivo fue filtrándose año tras año en el suelo del área. A razón de unos pocos milímetros al año, el cesio (tanto el procedente de las pruebas nucleares como el del accidente) ha ido avanzando hacia estas profundidades, contaminando estos hongos, fuente de alimentación de los jabalís.
De Chernóbil a Baviera. El estudio que aclaró este misterio fue realizado analizando una población de 48 jabalís en el estado de Baviera, al sur de Alemania. Los detalles del análisis fueron publicados en la revista Environmental Science & Technology.
A largo plazo. Los resultados del estudio nos invitan a pensar que la situación no cambiará en el corto plazo. Es decir, es poco probable que los niveles de radiactividad de los jabalís comiencen a descender en los próximos años hasta igualarse con los que presentan otros animales similares como ciervos o corzos.
La mayor radiación presente en estos animales ha hecho que los cazadores se resistan a su captura. Esto implica que las poblaciones de estos jabalís irán aumentando en el futuro. Quizás su expansión por Europa central haga que los niveles de radiación de estos animales decaigan generación tras generación pero, por lo que hemos visto, este proceso podría aún prolongarse durante décadas.
Imagen | Joachim Reddemann / Кирилл Пурин
*Una versión anterior de este artículo se publicó en julio de 2024
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