Hay personas con 100 años, pero un sistema inmunitario de 30: un nuevo estudio revela cómo logran esquivar el cáncer
La paradoja del cáncer. Uno de los datos más fascinantes que arroja la investigación médica es la relación de los centenarios con el cáncer. Si bien el riesgo de padecer tumores aumenta con la edad al ir acumulándose más errores genéticos, al superar la barrera de los 100 años la curva se desploma bruscamente. Esto hace que la incidencia del cáncer en personas que superan el siglo de vida es menor al 4%. Y nuevamente la pregunta es: ¿por qué?
Aquí la ciencia apunta a que las personas centenarias poseen una citotoxicidad selectiva elevadísima, es decir, que se destruyen las células con problemas en su interior antes de que vayan a más. Aquí las protagonistas son las células inmunitarias que mantienen una vigilancia antitumoral implacable, eliminando células malignas con la eficacia de un adulto joven, pero manteniendo una alta tolerancia hacia sus propios tejidos sanos para evitar enfermedades autoinmunes como la famosa artritis reumatoide que es bastante común en personas mayores.
Vamos avanzando. El estudio no se queda solo en el laboratorio, sino que recopila pruebas sobre el “mundo real” como por ejemplo las famosas ‘Zonas Azules’ de Okinawa (Japón) donde destaca una gran longevidad entre sus habitantes. Aquí las autopsias a los cadáveres apuntaron a que tenían las arterias coronarias obstruidas por la edad pero que apenas habían sufrido infartos masivos mortales. Aquí el cuerpo había encontrado formas de adaptarse y sobrevivir.
Durante las peores olas del COVID también se han visto casos de centenarios en residencias que lograban sobrevivir al virus incluso sin estar vacunados. Esto encaja con los datos publicados en 2023 por Nature Aging sobre supercentenarios en Boston, que revelaron un sistema inmune “de élite”, entrenado por toda una vida de exposiciones ambientales que configuraron un perfil altamente resiliente a las infecciones.
Para el futuro. Aunque la genética es importante, lo que podemos controlar mucho mejor son los hábitos de vida y su efecto en cómo se expresan ciertos genes. De esta manera, se trata de investigar a las personas que más sobreviven con el objetivo de ‘copiar’ lo que hacen para encontrar el Santo Grial de la longevidad.
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