Senado de México analiza reforma para evitar que la IA sustituya a trabajadores
Ante este panorama, Angulo Briceño advierte que la ausencia en México de un marco normativo específico sobre inteligencia artificial aplicada al trabajo genera un vacío jurídico que “deja a las personas trabajadoras en una situación de vulnerabilidad frente a decisiones automatizadas, mecanismos de vigilancia digital o procesos de sustitución laboral que pueden implementarse sin controles claros”.
La propuesta establece que los sistemas de IA en el entorno laboral deberán entenderse y utilizarse como herramientas complementarias al trabajo humano, evitando que sean implementados con fines de sustitución laboral y garantizando en todo momento los derechos de los trabajadores.
En este sentido, los empleadores tendrían la obligación de informar de manera clara y previa sobre la implementación de estas tecnologías en áreas como la organización del trabajo, la asignación de tareas, la evaluación del desempeño o cualquier otra condición relacionada con la actividad laboral. Además, deberán explicar los criterios generales del funcionamiento de dichas herramientas, cuyos costos de adopción y operación no podrán trasladarse, bajo ninguna circunstancia, a los empleados.
De acuerdo con el texto de la iniciativa, los empleadores deberán “abstenerse de utilizar sistemas de inteligencia artificial para prácticas que impliquen discriminación, vigilancia desproporcionada o vulneración a la dignidad, privacidad y derechos humanos de las personas trabajadoras”.
Las modificaciones planteadas también señalan que las empresas deberán garantizar que toda decisión con impacto en los derechos laborales de los empleados no sea tomada exclusivamente mediante procesos automatizados. En esos casos, las disposiciones exigen la participación de una persona responsable que valide dichas determinaciones.
Según el legislador, la iniciativa busca equilibrar la innovación tecnológica con la protección de los derechos laborales al reconocer el potencial de la IA, pero fijando límites claros para asegurar un uso justo, responsable y ético.
“La inteligencia artificial constituye una de las transformaciones más relevantes de nuestro tiempo. Su regulación no solo es necesaria, sino urgente, a fin de evitar que su implementación genere efectos adversos en el empleo, profundice desigualdades o debilite las condiciones laborales”, concluye Angulo Briceño.
Más de 700 personas que trabajan para un contratista de Meta en Irlanda corren el riesgo de perder su empleo, según revelan unos documentos.
La IA en el entorno laboral mexicano
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el 35% de los empleos en México se verá influido por la irrupción de la inteligencia artificial. El organismo prevé que herramientas como ChatGPT automatizarán por completo el 2.3% de los trabajos en el país. No obstante, considera que esta tecnología transformará y creará más oportunidades laborales de las que eventualmente podría eliminar.
En una línea similar, el reporte ‘Impact of AI 2025’, elaborado por Get on Board, indica que el 14% de las ofertas laborales en México ya menciona habilidades o conocimientos relacionados con inteligencia artificial, lo que representa un crecimiento de 150% en apenas dos años.
Frente a este escenario, la OIT emitió diversas recomendaciones para reducir la brecha entre la adopción equitativa de la IA y el aprovechamiento de esta tecnología para mejorar el desempeño de los trabajadores. Entre las principales medidas, el organismo sugirió implementar políticas públicas y fortalecer los sistemas de protección social para asegurar que la transición tecnológica beneficie a toda la población. Asimismo, instó a empresas y autoridades a establecer programas permanentes de capacitación que permitan a los empleados desarrollar y reforzar habilidades vinculadas con los avances tecnológicos.
Ana Virginia Moreira Gomes, directora regional de la OIT, concluyó que “gestionar eficazmente la influencia de la IA generativa requiere un diálogo social sólido e inclusivo que reúna a todas las partes interesadas. Al fomentar conversaciones significativas entre los responsables políticos, los líderes de la industria, los trabajadores y los sindicatos podemos garantizar que el poder transformador de la tecnología se aproveche de manera responsable, mitigando los riesgos asociados con el cambio tecnológico”.
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