Los ciberataques se han disparado tanto en Japón que ya se habla de “un estado de emergencia en el ciberespacio”
Las debilidades vienen de lejos. Una parte del contexto está en las dificultades que arrastran algunas empresas japonesas para modernizar sus infraestructuras tecnológicas. El propio Ministerio de Economía advirtió en 2025 de que los sistemas informáticos heredados siguen dificultando la transformación digital, aunque no se ha demostrado que expliquen los ataques recientes. Mientras tanto, los ciberdelincuentes cuentan con herramientas cada vez más accesibles: expertos consultados por Reuters explican que la inteligencia artificial facilita tareas como identificar fallos de seguridad y preparar campañas fraudulentas. No obstante, su participación en esta última oleada sigue sin confirmarse.
Japón intenta reforzar sus defensas. Las autoridades han pedido a empresas y organismos públicos que revisen sus sistemas, actualicen las medidas de seguridad y presten especial atención a sus proveedores. Pero el país también está ampliando sus herramientas de respuesta. Desde el 1 de octubre, una reforma permite a las Fuerzas de Autodefensa neutralizar, bajo condiciones legales específicas, infraestructuras utilizadas para ejecutar determinados ciberataques graves. La medida había entrado en vigor antes de las últimas alertas y responde a una estrategia más amplia. Lo que está ocurriendo muestra por qué esa preparación importa: proteger una organización también exige comprender de qué otras depende.
Imagen destacada | Kevin Horvat (Unsplash)
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