Comprar péptidos para adelgazar por internet es sorprendentemente fácil. Nadie parece comprobar qué vas a hacer con ellos
La compra. Lo mejor de todo es que estas webs avisan de que este es un producto que se debe destinar únicamente para la investigación, pero no hacen ninguna comprobación de que se envía a un laboratorio clínico o a una farmacéutica. La única verificación que hacen muchas de estas webs es marcar una casilla donde afirmas tener más de 18 años y que lo destinarás a investigación. Pero lo que ocurra después, depende únicamente del comprador.
Casilla de verificación de mayoría de edad y de compromiso de uso con un fin concreto.
Un aviso. Para entender por qué es tan peligroso comprar este tipo en webs que parecen completamente legítimas, nos podemos ir a un aviso que ha lanzado la autoridad reguladora australiana, conocida como la Therapeutic Goods Administration (TGA), que publicó el caso de un paciente que sufrió vómitos incontrolables y una rotura del esófago tras utilizar un producto vendido como retratrutida.
Pero la sorpresa fue que, tras analizar este vial, no se encontró rastro de retatrutida, sino que el vial contenía semaglutida en una concentración ocho veces superior a la habitual en estos productos. Ante esto, la agencia recomienda no utilizar productos peptídicos no aprobados, especialmente si proceden de internet, del extranjero o están en viales sin etiquetado.
La ruleta rusa. Comprar estas sustancias fuera de los canales oficiales implica un riesgo extremo en cuanto a la concentración de los principios activos. Un análisis químico publicado en la revista Clinical Case Reports analizó tres productos adquiridos en el mercado no regulado y en cuya etiqueta se informaba que contenían 10 mg de retatrutida.
El problema fue que ninguno de estos viales contenía la concentración declarada, estando a veces muy por encima o muy por debajo de la concentración que esperaríamos.
El aviso oficial. Como hemos comentado anteriormente, esta molécula está ahora mismo bajo investigación, y aquí la FDA aclara que la retatrutida y la cagrilintida no forman parte de medicamentos aprobados y no han demostrado seguridad y eficacia para ninguna indicación autorizada. Además, la agencia ha advertido contra empresas que comercializan semaglutida, tirzepatida, retatrutida, survodutida y mazdutida sin aprobación, puesto que, como dijimos, es muy común encontrar páginas que intentan sortear la ley añadiendo etiquetas como “solo para investigación”.
Las redes. La viralidad de estos productos magnifica el problema, puesto que ahora mismo es fácil encontrar miles de publicaciones promocionando este producto y contando todas sus “bondades”. Y esto ha hecho que ahora mismo, entre las personas que quieren ver resultados rápidos en su físico, se haya convertido en una especie de ‘santo grial’.
Vía | The Conversation
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