El CERN tenía dos opciones: cambiar de sistema operativo o reemplazar más de mil ordenadores. Eligió la vía más lógica
Cuando sus responsables calcularon cuánto costaría resolver el problema desde el hardware, la escala cambió por completo. El escenario que manejaban en 2023 rondaba los 5,4 millones de francos suizos, unos 5,7 millones de euros al cambio actual, y contemplaba el rediseño de unas 11 placas, seis incorporaciones especializadas entre ingenieros y técnicos, trabajos de reorganización y recableado de racks y una nueva puesta en servicio posterior. Aun así, la propia estimación interna calificaba como optimista una probabilidad de éxito del 20%, incluso suponiendo que el desarrollo de las nuevas soluciones saliera sin errores. Era mucho esfuerzo para corregir una incompatibilidad nacida en el software.
Debian no apareció de la nada. El CERN llevaba más de dos décadas trabajando dentro del ecosistema de Red Hat, primero con Scientific Linux y después con alternativas como AlmaLinux y CentOS Stream, una continuidad que facilitaba reutilizar herramientas, conocimiento e infraestructura. Aun así, sus responsables habían mantenido Debian como plan alternativo ante posibles cambios que comprometieran ciclos de vida tan largos. Cuando ese respaldo dejó de ser teórico, la decisión fue clara: trasladar estos sistemas de control a Debian 13. Los propios ingenieros lo resumieron con una frase: “Solución de software para un problema de software”.
Cambiar de distribución, sin embargo, no equivalía a instalar Debian y dar el trabajo por terminado. El equipo se encontró con carencias en herramientas estándar para automatizar la construcción y publicación de paquetes, además de dificultades para mantener varias versiones de un mismo componente y gestionar determinados módulos binarios del kernel. Parte de la solución pasó por adaptar su propia infraestructura, incluida Koji, que ya utilizaba en otros entornos. La ventaja era clara: concentrar el esfuerzo en software y herramientas internas en lugar de intervenir físicamente sobre una red de sistemas industriales mucho más compleja.
La transición ya ha empezado. Cuando los responsables del proyecto presentaron sus planes a finales de agosto, explicaron que decenas de máquinas con Debian ya estaban funcionando en el complejo y fijaron como objetivo llevar los más de 2.200 ordenadores industriales y sistemas embebidos de este entorno a Debian 13 antes de terminar 2026. Esa versión contará con soporte LTS hasta 2030, con opciones para prolongarlo todavía más. Pero el cambio tiene unos límites muy claros: los centros de datos y la computación de los experimentos seguirán utilizando RHEL y AlmaLinux. El CERN no abandona Red Hat; ha decidido que, para esta parte concreta de sus aceleradores, prolongar la vida del hardware pasa por cambiar el software.
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