Alguien decidió seguir un envío de libros con un AirTag. El viaje terminó en una nave de Amazon dedicada a alimentar su IA
El recorrido del AirTag deja así una última paradoja. Algunos de los ejemplares de aquel envío eran raros porque existen pocas copias, porque tuvieron tiradas reducidas o porque están escritos en idiomas poco extendidos, y el propio librero recordaba que su valor podía ser histórico, intelectual o sentimental, además de económico. En una operación como la descrita por 404 Media, sin embargo, lo decisivo parece estar en otra parte: en el texto que contienen. Lo que al principio podía parecer una inesperada buena noticia para quienes venden libros termina revelando algo distinto: también se están comprando para convertir sus palabras en datos.
Imágenes | Xataka con Nano Banana
En Xataka | Anthropic ha construido un modelo mejor que Mythos. También ha decidido que el mundo no pueda usarlo
Fuente: Artículo original