“Alligator Alcatraz” deja de operar: qué pasó con el polémico centro de detención del ICE
Formalmente denominado Centro de Detención del Sur de Florida, fue instalado en el antiguo aeropuerto Dade-Collier, dentro de la reserva de Big Cypress, en los Everglades. La instalación comenzó a operar en julio de 2025, impulsada por el gobierno estatal en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés), como parte de la estrategia migratoria de la segunda administración de Donald Trump, que buscó atender los supuestos problemas migratorios, considerados un asunto de seguridad nacional, heredados del gobierno de Joe Biden.
El centro fue construido de manera acelerada mediante el uso de estructuras temporales, como tiendas de campaña y remolques. Tenía capacidad de hasta 3,000 personas en una primera etapa, con posibilidad de ampliarse para albergar 5,000 detenidos. Su principal objetivo era concentrar el procesamiento y la deportación expedita de inmigrantes en situación irregular, aprovechando la cercanía con pistas de aterrizaje para facilitar los vuelos de expulsión. Según funcionarios de Florida, la instalación permitió procesar a 21,000 personas durante sus casi doce meses de operación.
“La crisis fronteriza de Biden causó una emergencia. Cuando se trata de gestión de emergencias, Florida no tiene igual. El éxito de ‘Alligator Alcatraz’ demostró el liderazgo de nuestro estado en el despliegue de infraestructura crítica, el fortalecimiento de recursos y la administración de operaciones complejas”, afirmó el gobernador de Florida durante una conferencia de prensa en la que participó Tom Homan, zar de la migración de Estados Unidos.
El apodo del centro de detención es una referencia al hecho de que la zona es un humedal subtropical lleno de caimanes, y a la isla de Alcatraz, en California, donde se encontraba la infame prisión federal de la cual ningún preso escapó con éxito. Esta cerró sus puertas en 1963.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, y la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en el centro de detención de migrantes, apodado “Alligator Alcatraz”. 1 de julio de 2025.ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP via Getty Images
“Alligator Alcatraz”: entre violaciones de derechos y controversias ambientales
Desde su apertura, “Alligator Alcatraz” recibió fuertes críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos y grupos ambientalistas. Diversas denuncias describieron condiciones de hacinamiento, acceso limitado a atención médica, problemas sanitarios, alimentos en mal estado y dificultades para que los detenidos pudieran comunicarse con sus familiares o recibir asistencia legal. En marzo de 2026, un juez federal ordenó mejorar el acceso confidencial de los abogados a sus clientes tras una demanda presentada por organizaciones civiles.
La ubicación del complejo también provocó controversia por su impacto ambiental. Al encontrarse dentro del ecosistema de los Everglades, organizaciones conservacionistas y representantes de la tribu de los mikasuki cuestionaron la rapidez con la que fue construida la instalación sin contar con estudios ambientales completos, y advirtieron sobre posibles afectaciones a humedales, fuentes de agua y hábitats protegidos.
Aunque el cierre pone fin a uno de los proyectos migratorios más controvertidos de los últimos años en Estados Unidos, el debate sobre las condiciones de detención y el respeto a los derechos humanos en este tipo de instalaciones permanece abierto.
De acuerdo con un informe de Human Rights Watch basado en los registros oficiales del programa Detainee Death Reporting, 10 personas mexicanas murieron mientras permanecían detenidas por el ICE entre el 20 de enero de 2025 y el 19 de enero de 2026, periodo que marca el primer año del segundo mandato de Trump.
El mismo informe señala que las muertes bajo custodia continuaron aumentando en los meses siguientes. Hasta el 4 de junio de 2026, el ICE había reportado 52 fallecimientos (entre todas las nacionalidades) desde el inicio del segundo mandato de Trump. Organizaciones de derechos humanos atribuyen este incremento, entre otros factores, a la expansión de la detención migratoria, el hacimiento y las deficiencias en la atención médica dentro de los centros de retención.
Pese a estas cifras, Homan defendió la política migratoria de Trump. “Quiero dejar algo claro: si usted está en el país ilegalmente, no está fuera de nuestro alcance. Vamos a seguir haciendo cumplir la ley y vamos a continuar registrando cifras récord de arrestos y deportaciones. Esto es por lo que votó el pueblo estadounidense y eso es lo que seguiremos haciendo”, subrayó.
Asimismo, Homan descalificó las críticas dirigidas a las políticas migratorias de Trump al calificarlas como una simple campaña mediática. “Estoy cansado de que los medios digan lo inhumana que es esta Administración. Una frontera segura es lo más humano que se puede hacer”, aseguró, al tiempo que sostuvo que la reducción de la inmigración irregular disminuyó las muertes violentas y los abusos cometidos, según él, por migrantes.
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