De haber salido en los años 90 se habría enfrentado a DOOM, Heretic y otros clásicos de la acción. No hace falta ser fan de Warhammer 40K para aceptar el resultado
Tan pronto tratan de rajarte con una espada como te disparan a cientos de metros de distancia con rifles de precisión. Y tú estás en mitad de esa vorágine de tiros, sangre y explosiones moviéndote a la velocidad del rayo, tratando de sobrevivir en un juego que es tan difícil como el original y los clásicos en los que se inspira, aunque menos frustrante. Sigue teniendo picos de dificultad elevados, es verdad, pero no es un juego tan castigador y sí es mucho más gratificante por el tono épico que le da a sus combates. Y es que no hay nada como enfrentarse a un enemigo colosal mientras un batallón de soldados de Korps de la Muerte de Krieg luchan y mueren a tu lado.
El juego es tan masivo que en uno de los primeros niveles ya había matado a cerca de 500 enemigos. Y es un escenario que se completa en apenas 10 minutos. Te puedes imaginar el nivel de intensidad de Boltgun II. Es tan frenético que, tomando buena nota de las críticas del original, el equipo de Auroch Digital ha añadido una guía visual para que, si te pierdes, puedas ver hacia dónde ir. ¿El objetivo? Que no pierdas ni un solo segundo en algo que no sea correr y matar.
Más enemigos que nunca
Toda esta puesta en escena hace que explorar cada nivel sea francamente divertido, pues además están plagados de secretos y sellos ocultos que no siempre es fácil encontrar, y son la excusa perfecta para pasar más tiempo en este sangriento universo en guerra. Pero además el juego entiende muy bien esa filosofía de diseño con la que el legendario John Romero creaba sus mapas en DOOM o Quake. Ese efecto sorpresa; ese giro inesperado que provoca que una pared caiga dejando salir a monstruos que te obligan a reaccionar rápido, en milésimas de segundo, si no quieres recibir un golpe mortal.
Boltgun II está repleto de momentos así, pero nunca sientes que están ahí para fastidiarte robándote vida de forma injusta, sino como una forma de mantenerte alerta. De estar siempre en guardia, a la espera de una muerte segura. Algo que el juego también logra combinando con mucho acierto una gran variedad de criaturas de pesadilla, para que nunca te acomodes. Ahí tienes a los diminutos (y en cierto modo adorables) Nurgletes atacando en masa, o a los poderosos Marines Espaciales del Caos cargando hacia ti sin contemplaciones; los Lanzaplagas que enturbian tu visión o los demonios que saltan con sus espadas en altos. Al recurrir a tropas de los cuatro Dioses del Caos (Khorne, Nurgle, Tzeentch y Slaanesh), el combate es muchísimo más divertido que en el original.
Llega un punto en el que ya lo has visto todo, claro, y ese efecto sorpresa se pierde. Pero no hay nada como esa primera vez en la que vez a un engendro correr hacia ti con un barril explosivo en sus manos. Y luego están los combates contra jefes finales, por supuesto, que también le dan ese punto de variedad extra que tanto se echaba de menos en el original. Todos ellos, por cierto, con un diseño bastante chulo. La parte menos positiva es que la inteligencia artificial de tus aliados y rivales no siempre es la mejor. Y sí, entiendo que los enemigos no tienen por qué ser unos genios ya que al final, esto va de masacrarlos; pero obviamente la magia se pierde.
Ver a tus aliados caminando uno tras otro hacia un pozo de ácido no es lo que esperas de un momento de gloria y épica para los siervos del Emperador.
Cada persona tiene su propio arsenal y estilo de combate.
Las armas contra el Caos
Para hacer frente a toda esta horda de enemigos de la Disformidad cuentas con el mismo arsenal del original, más unas cuantas incorporaciones. Pero antes, déjame hablarte de los dos personajes principales de Boltgun 2. A Malum Caedo ya le conoces. Un Guardia de Honor y Veterano de los Ultramarines con su Boltgun y motosierra, tan fuerte que puede cargar llevándose por delante a todo el que se cruce en su camino, y tan pesado que puedes notar cómo le cuesta caminar por entre los restos de sus enemigos caídos. La sensación de poder al luchar con él es brutal, sin sentir que eres torpe como podía ocurrir en el original.
Pero la gran novedad aquí es la hermana de batalla Nyra Veyrath. No sólo es más rápida y ágil, lo que notarás en cuestión de segundos; es que además también tiene un movimiento especial que le permite deslizarse por el suelo ensartando a los enemigos con su espada de energía. Aporta un ritmo diferente a los combates, siendo más frágil, y también contando con un arsenal menos contundente que el de su camarada. Ella cuenta por ejemplo con una ballesta explosiva y un lanzallamas, mientras que Malum usa la escopeta o el rifle de plasma. Con esto quiero que entiendas que jugar con uno u otro no sólo modifica cómo te mueves por los niveles, sino también, con qué armas peleas.
Es la excusa perfecta para rejugar la campaña, pero no la única, pues a medida que avanzas por los mundos de Warhammer 40K el juego te propone elegir entre una u otra localización, creando tu propia ruta en esta lucha contra el Gran Demonio Vashtorr “el Arquífice”. Estos niveles son muy distintos entre sí, pero todos ellos (incluso los opcionales) comparten un común denominador: son extremadamente divertidos de jugar y muy, muy vistosos a nivel estético. En general, la puesta en escena de Boltgun II es excelente. Incluso el diseño de sus monstruos, tanto las tropas base como los jefes finales, es de lo más acertado: están muy bien inspirados y se comportan como se supone que deberían hacerlo según el lore. Vaya, que no son simples masas que disparan, sino que, si eres fan de Warhamme 40K, reconocerás de inmediato su forma de actuar, por qué pelean como pelean. Y eso me encanta.
No quiero terminar sin mencionar la banda sonora de este salvaje boomer shooter porque es realmente buena. Cómo no iba a serlo si a cargo de ella está el enorme Mick Gordon, conocido por su banda sonora en DOOM y DOOM Eternal, o en Atomic Heart. Mi recomendación es que antes de jugar, subas el nivel de la música porque a veces, con tanto caos, se puede perder algo de su contundencia. Y vale la pena disfrutarla al máximo. Como apunte final, si juegas en PC, que sepas que funciona bastante bien en Steam Deck.
Disfruté mucho del primer Boltgun, y su secuela me ha dado un más y mejor de manual. Pero su gran acierto es haber entendido que no valía sólo con ofrecerte más armas o incluso añadir un personaje extra, sino que había que poner toda la atención en un diseño de niveles que te va a hacer sentir como en los mejores shooters de los 90. Y ese es su gran éxito. Sigue teniendo algunas carencias. A mitad de la campaña más o menos te deja de sorprender como lo hace en sus primeras horas. Pero incluso así, es la típica bomba cargada de nostalgia que disfrutas al máximo.
- En sus niveles de dificultad más altos, es una auténtica pesadilla.
- Un diseño de niveles más trabajado que sorprende por lo estético, pero también por cómo nos lleva a la lucha.
- Cada uno de los dos protagonistas tiene su propio estilo, y fomenta la rejugabilidad.
- La IA es muy discreta. Algunos errores te sacan por completo de la acción.
- El juego está plagado de detalles que cualquier fan de Warhammer 40K apreciará. Se nota que hay pasión.
Jugadores: 1 jugador
Idioma: Textos en español
Duración: 6-7 horas
Fuente: Artículo original