Ciberataque en Francia: manipularon los frigoríficos de cientos de supermercados y se perdieron alimentos
Un ciberataque contra los sistemas de refrigeración de cientos de supermercados franceses puso en evidencia los riesgos de conectar la tecnología con infraestructuras esenciales para la actividad comercial. Durante la noche del domingo 11 al lunes 12 de octubre, los atacantes manipularon de forma remota los controladores encargados de regular la temperatura de los equipos frigoríficos, lo que provocó alteraciones en su funcionamiento y obligó a desechar alimentos para evitar riesgos sanitarios.
Entre las cadenas afectadas se encuentran Intermarché, E.Leclerc, Coopérative U y Carrefour. El incidente es investigado por las autoridades francesas, que buscan determinar cómo se produjo el acceso a los dispositivos, cuál fue el alcance total de los daños y si existen vínculos con otros episodios de ciberseguridad registrados en Europa.
En paralelo, el grupo neerlandés Ahold Delhaize informó de otro incidente que afectó a sus sistemas en Países Bajos y Bélgica. Aunque ambos casos involucran a empresas del sector minorista, hasta el momento no se ha demostrado que estén relacionados.
Cómo fue el ciberataque contra los frigoríficos de los supermercados franceses
Según informaciones publicadas por AFP y Reuters, los atacantes consiguieron intervenir de forma remota en los sistemas electrónicos que controlan las instalaciones de refrigeración de distintos establecimientos. Estos dispositivos no solo supervisan la temperatura, sino que también gestionan funciones específicas, como los ciclos de descongelación necesarios para eliminar la escarcha acumulada en los equipos.
De acuerdo con información de BFMTV citada por AFP, los responsables del ataque habrían activado a distancia esa función, lo que provocó que las temperaturas aumentaran por encima de los niveles adecuados para conservar los alimentos.
El mecanismo señalado permite comprender cómo una intervención informática puede trasladarse al funcionamiento físico de una instalación comercial. Sin embargo, todavía no se ha esclarecido cómo consiguieron los atacantes acceder a los controladores ni qué vulnerabilidad o método utilizaron para manipularlos.
Cientos de supermercados afectados y pérdidas de alimentos
El impacto del incidente se extendió por distintas cadenas de distribución. En una primera comunicación a Reuters, Les Mousquetaires, grupo propietario de Intermarché, informó que alrededor de 150 establecimientos habían resultado afectados. La compañía indicó que algunos frigoríficos habían alcanzado temperaturas de hasta 50 °C durante aproximadamente seis horas.
Ante esas condiciones, fue necesario retirar y desechar los productos perjudicados para prevenir posibles riesgos para la salud de los consumidores.
Las actualizaciones posteriores ampliaron la dimensión del incidente. Según AFP, el ataque alcanzó al menos 300 establecimientos de Intermarché y Netto, más de 100 locales de Coopérative U y varios supermercados de E.Leclerc. Carrefour también comunicó que 80 de sus establecimientos habían resultado afectados.
Además de las pérdidas de alimentos y las dificultades operativas, la Fiscalía de París investiga los incendios notificados durante el incidente para establecer si guardan relación con el ciberataque. Por ahora, esa conexión forma parte de las cuestiones que deben esclarecerse.
Controladores antiguos y vulnerabilidades de seguridad
Uno de los puntos centrales de la investigación es la antigüedad de los dispositivos utilizados para gestionar la refrigeración. Danfoss, fabricante de los equipos, confirmó a AFP que entre los modelos afectados figuran el AK-SM800 y el AK-SC355, productos que ya no reciben actualizaciones de seguridad.
La compañía recomienda sustituir estos controladores por modelos más actuales. Además, recordó que en 2022 ya había documentado ataques contra supermercados de Rusia e Israel en los que se utilizaron dispositivos AK-SM800.
El antecedente refuerza la importancia de mantener actualizados los sistemas que controlan instalaciones físicas, especialmente cuando permanecen conectados a redes informáticas. Los equipos que dejan de recibir soporte pueden acumular riesgos de seguridad difíciles de corregir mediante actualizaciones convencionales.
También existe una vulnerabilidad identificada como CVE-2025-41450, relacionada con otra serie de productos, los AK-SM 8xxA, que puede permitir la exposición de información interna sensible. No obstante, no hay pruebas de que ese fallo específico haya sido explotado en el ataque registrado en Francia. Por lo tanto, no corresponde atribuirle la intrusión sin evidencia que lo confirme.
Francia investiga el incidente y analiza posibles fallos de software
La Fiscalía de París abrió una investigación para identificar a las víctimas y determinar los daños que pueden vincularse con el ataque. Al mismo tiempo, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, encargó a la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI) que examinara lo ocurrido.
Según una fuente gubernamental citada por Reuters, el organismo identificó una vulnerabilidad en el software de Danfoss. Sin embargo, todavía no se confirmó si ese problema fue utilizado para acceder a los dispositivos afectados.
Las autoridades francesas también comenzaron a coordinarse con otros países europeos para evaluar posibles repercusiones adicionales. Mientras avanza la investigación, la identidad de los atacantes y el método exacto de intrusión continúan sin conocerse públicamente.
Ahold Delhaize también sufrió un incidente de ciberseguridad
En paralelo, Ahold Delhaize comunicó otro incidente de ciberseguridad que llevó al grupo a desconectar preventivamente varios sistemas. En Países Bajos, Albert Heijn registró interrupciones en su sitio web, su aplicación y sus servicios de entrega a domicilio.
En Bélgica, Delhaize también desconectó parte de sus sistemas internos como medida preventiva. Además, su servicio de atención al cliente quedó temporalmente fuera de servicio. A pesar de estos inconvenientes, los establecimientos continuaron abiertos.
Por el momento, no existen pruebas que permitan establecer una relación entre este incidente y el ataque contra los sistemas de refrigeración de los supermercados franceses. Se trata de episodios que deben analizarse por separado hasta que las investigaciones aporten evidencias que indiquen lo contrario.
La ciberseguridad también protege las infraestructuras físicas
Los ataques registrados en el sector minorista europeo muestran que la ciberseguridad ya no se limita a proteger contraseñas, cuentas bancarias, aplicaciones o páginas web. También resulta fundamental para garantizar el funcionamiento de sistemas que intervienen directamente en actividades cotidianas.
En un supermercado, los controladores electrónicos permiten mantener las condiciones necesarias para conservar alimentos y gestionar instalaciones de refrigeración. Una manipulación remota puede interrumpir esas funciones, generar pérdidas económicas y obligar a adoptar medidas para proteger a los consumidores.
El caso francés pone de relieve la necesidad de revisar los dispositivos conectados, evaluar las vulnerabilidades de los equipos antiguos, segmentar las redes y establecer mecanismos de supervisión y respuesta ante incidentes.
Aunque todavía quedan preguntas por responder, el episodio deja una conclusión clara: cuando el software controla el mundo físico, una falla de seguridad puede tener consecuencias que van mucho más allá de una pantalla.
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