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La respuesta estaba enterrada en Brasil. Caldeira se extiende por Minas Gerais y alberga alrededor de 1.600 millones de toneladas de recursos minerales, según los últimos datos de Meteoric. Su verdadero atractivo está en la geología: las tierras raras aparecen en arcillas de absorción iónica, materiales blandos que pueden excavarse sin las voladuras habituales de las explotaciones de roca dura y que permiten recuperar los minerales mediante procesos relativamente sencillos.
Meteoric sostiene que esas características pueden convertir Caldeira en una de las explotaciones de tierras raras de menor coste del mundo.
Minas Gerais
Décadas jugando con ventaja. Más datos. El hallazgo adquiere otra dimensión por los elementos escondidos dentro de esas arcillas. Caldeira contiene neodimio y praseodimio junto a tierras raras pesadas como disprosio y terbio, precisamente algunos de los materiales sometidos por Pekín a nuevos controles de exportación desde 2025.
Son ingredientes críticos para los imanes permanentes utilizados en motores eléctricos, turbinas y numerosas aplicaciones militares. Qué duda cabe, cada restricción china convierte una fuente alternativa económicamente viable en un activo estratégico para Estados Unidos, Europa y sus aliados.
Un pie dentro del Pentágono. Porque la operación brasileña encaja con una transformación que Lynas lleva años preparando. La compañía extrae mineral en Australia, lo procesa en Australia y Malasia y en marzo anunció un acuerdo preliminar de suministro de 96 millones de dólares con el Departamento de Defensa estadounidense para reforzar las cadenas de suministro vinculadas a la seguridad nacional.
Caldeira le permitiría sumar otra materia prima y estudiar capacidad de procesamiento en Brasil, precisamente el paso que puede convertir un gran yacimiento en una alternativa real a la cadena industrial china.
Lo que falta. Lynas calcula que desarrollar Caldeira exigirá más de 500 millones de dólares adicionales y el mercado recibió la adquisición con dudas: sus acciones cayeron alrededor de un 6% tras anunciarse el acuerdo. ¿La razón? Los inversores miran especialmente el riesgo técnico de pasar de la roca dura que Lynas conoce a unas arcillas iónicas con características diferentes.
Sea como fuere, la operación abre así una apuesta de más de mil millones entre adquisición y desarrollo para convertir una enorme reserva brasileña en algo que Occidente lleva años buscando: una cadena de tierras raras capaz de funcionar cada vez más lejos de China.
Imagen | Planet Labs, Luciano cta
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