En 2004, Johnny Depp compró una isla tras rodar Piratas del Caribe por 3,6 millones de dólares: “No creo haber visto jamás un lugar tan puro y hermoso”
Lejos de la ostentación de los grandes complejos turísticos, seguimos leyendo en la entrevista, Depp apostó por preservar el entorno en un estado autóctono, adaptando solo una vivienda sencilla con estructuras de estilo tiki y bungalows de techo de paja. Sus días ahí transcurrían ahí entre baños en el océano, el envío de mensajes en botellas que flotaban hacia cayos vecinos para crear búsquedas del tesoro y la peculiar rutina de alimentar a los tiburones nodriza con perritos calientes desde la orilla, según relata en la publicación antes mencionada.
Se podría decir que Johnny Depp se sintió un poco como Jack Sparrow cuando quedaba abandonado en estas islas del Caribe en las películas. De hecho, varias escenas de El cofre del hombre muerto y de En el fin del mundo, segunda y tercera entrega de la franquicia disponible en Disney+, se rodaron en las Bahamas. Es más, una isla vecina, Little Pipe Cay, sirvió de escenario para una de estas películas y otros blockbusters de Hollywood como Casino Royale. Sabemos que en 2023 salió a la venta y se pedía 91 millones de dólares.
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