Tesla necesita que sus trabajadores enseñen a Optimus a trabajar. El problema es que no todos quieren hacerlo
Todo esto ocurre mientras Optimus sigue teniendo problemas bastante más básicos que aprender nuevas tareas. El medio señala que las manos y antebrazos reúnen más de un centenar de pequeños componentes, incluidos tornillos, que todavía requieren montaje manual, y algunas unidades recién fabricadas necesitan correcciones nada más salir de la línea. Los sensores táctiles también han dado problemas de fiabilidad, hasta el punto de que Tesla ha desarrollado una capa similar a un guante que puede sustituirse sin cambiar toda la mano. A ello se suma que el robot todavía requiere programación para ejecutar tareas concretas en entornos cuidadosamente controlados.
El caso del robot humanoide tiene además precedentes cada vez más reconocibles fuera de las fábricas. Hemos visto a guionistas, directores y productores de Hollywood aceptar trabajos para evaluar o generar material destinado a entrenar modelos de IA, mientras actores de voz se enfrentan a ofertas y contratos vinculados al desarrollo de réplicas sintéticas. En atención al cliente, trabajadores de Amazon también han expresado su preocupación por estar alimentando herramientas que podrían asumir parte de sus funciones. Este escenario tiene un punto en común: parte del conocimiento necesario para automatizar un trabajo sigue procediendo de las personas que ya saben hacerlo.
Musk ha situado Optimus entre las mayores apuestas de futuro de Tesla, pero la distancia entre esa ambición y el estado actual del proyecto sigue siendo considerable. La compañía habría alcanzado una producción de varios centenares de robots semanales y sus responsables quieren disponer antes de acabar 2026 de una línea automatizada continua capaz de producir más de 1.000 unidades por semana.
Imágenes | Captura de pantalla Tesla (YouTube)
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