¿Qué harán los pasajeros cuando nadie les vigile en un coche autónomo? Unos investigadores buscaron respuestas en PornHub
Tiene sentido. Aunque el sexo en lugares semipúblicos tenga su propia categoría en el porno, no es una escena de ficción ni mucho menos. Ya se producen conductas sexuales en el baño de los aviones, de trenes o limusinas, y los investigadores temen que en un robotaxi se convierta en algo más habitual porque al no viajar junto a personas desconocidas, da aún más sensación de intimidad.
Posibles soluciones. De momento no se han publicado las conclusiones del taller, pero en su investigación previa detallan algunas posibilidades como hacer los vehículos transparentes, de forma que haya menos opciones a ocultarse. También plantean modificar la distribución interior para que el vehículo se perciba y funciona como un espacio colectivo y no como un recinto íntimo. Otras posibles soluciones incluyen alertas o avisos que “interrumpan” la actividad, pero siempre que sean “proporcionadas y no intrusivas”.
La tesis de fondo. El sexo es el caso más llamativo, pero el objetivo es más amplio: usarlo como caso de prueba para diseñar espacios autónomos compartidos seguros. Los investigadores creen que las medidas que disuadan conductas inapropiadas podrían dar pistas para prevenir problemas más graves, desde el acoso hasta robos u otras agresiones. Además, temen que este tipo de episodios perjudiquen la aceptación social de los vehículos autónomos. Su aspiración es que, si estos servicios se extienden al transporte público, sean espacios percibidos como seguros, accesibles y aptos para todo tipo de viajeros.
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