Europa tiene por fin un cohete fiable, Ariane 6. Su gran evolución ha quedado aparcada con un viejo problema de fondo: el coste
Más vuelos exigen más dinero. Tener demanda no resuelve por sí solo la ecuación económica. Europa ha destinado aproximadamente 3.600 millones de euros al desarrollo de Ariane 6 y sus instalaciones de lanzamiento, a lo que se suma un apoyo público recurrente de entre 290 y 340 millones de euros anuales que, con nueve misiones. Y cualquier salto de cadencia obliga a ampliar la producción de prácticamente todo el vehículo, porque sigue siendo desechable. Esa cadena industrial tiene además una conexión directa con España: como hemos podido ver de primera mano, Airbus fabrica aquí componentes de Ariane 6, dentro de una industria española que participa directamente en los grandes programas espaciales europeos.
El futuro aún no está cerrado. La ESA quiere saber hasta dónde puede llevar la producción del lanzador y estudia escenarios de 12, 15 y hasta 20 vuelos anuales, por encima del objetivo actual de unas 10 misiones. Para llegar ahí no basta con tener clientes: habría que ampliar capacidad industrial y asumir nuevas inversiones en un cohete que debe fabricarse de nuevo para cada lanzamiento. Esa será una de las decisiones que marcarán la siguiente etapa del programa.
Imágenes | Ariane Group
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