Millones de personas con diabetes podrían estar recibiendo tratamientos que no les corresponde
Un diferente tipo de enfermedad
Sabrina Esmail forma parte de un equipo integrado por investigadores de Amsterdam UMC y la Universidad de Ghana que analizó los datos de 3331 personas de Ghana, Nigeria y Kenia, y descubrieron que la enfermedad parece seguir caminos distintos según el índice de masa corporal (IMC) de los pacientes.
El equipo destacó, en primer lugar, las diferencias en materia de complicaciones. “Los pacientes delgados desarrollan con mayor frecuencia daños oculares, conocidos como retinopatía, y accidentes cerebrovasculares. Las personas con sobrepeso, por el contrario, tienen con mayor frecuencia hipertensión arterial y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. La enfermedad renal crónica se presentó con la misma frecuencia en ambos grupos”, dijo Felix Chilunga, autor principal del estudio.
La cantidad y distribución de grasa corporal explican en buena parte esas diferencias, pero también hay contrastes en los factores de riesgo: “Mientras que el sobrepeso suele estar relacionado con un estilo de vida poco saludable, los pacientes delgados han sufrido con mayor frecuencia desnutrición o bajo peso al nacer, lo que puede alterar el desarrollo del páncreas”, indica un comunicado.
Pero donde más pone el foco el estudio es en el tema de la insulina. En el análisis de pacientes en grupos de cohorte, los participantes delgados con diabetes que no utilizaban insulina presentaban concentraciones más bajas de esta hormona y una función considerablemente menor de las células beta del páncreas, encargadas de producirla. Los resultados son compatibles con la hipótesis de que, en este grupo, el problema fundamental podría ser una secreción insuficiente de insulina más que la resistencia a ella.
Las estrategias adoptadas habitualmente para tratar la diabetes tipo 2 en muchos países africanos se basan en directrices internacionales que recomiendan medicamentos como la metformina, sin importar si el paciente tiene un IMC bajo o elevado. Si bien este enfoque resulta eficaz para reducir la resistencia a la insulina, no es útil para pacientes cuyo problema principal es que el organismo produce poca insulina. Por lo tanto, es probable que estén recibiendo un tratamiento inadecuado, lo que puede contribuir a un control deficiente de la glucosa y, con el tiempo, a determinadas complicaciones.
Limitaciones y un llamado urgente
Los autores subrayan que el estudio no demuestra que el tipo de diabetes cause directamente estas diferencias. Se trata de un análisis transversal, por lo que no permite establecer relaciones de causa y efecto. También faltaron datos detallados sobre aspectos como el acceso a la atención médica, la adherencia a los medicamentos y la frecuencia de las consultas. Por ello, consideran necesario estudios longitudinales y ensayos clínicos que permitan determinar cuáles son las estrategias diagnósticas y terapéuticas más adecuadas.
Aun con esas limitaciones, la consistencia de los resultados entre los participantes refuerza la idea de que la diabetes tipo 2 en personas delgadas podría constituir un fenotipo diferente de la enfermedad. En África, donde este perfil se manifiesta con más frecuencia, cerca de 24 millones de adultos viven con diabetes tipo 2 y aproximadamente dos quintas partes son delgados. Pero estos resultados no se limintan al continente africano. “Una proporción considerable de pacientes africanos en Europa tienen un IMC más bajo, pero reciben tratamiento según las guías clínicas diseñadas para la forma de la enfermedad que se presenta en personas con sobrepeso, y su control es claramente peor”, indica Charles Agyemang, de Amsterdam UMC.
Por lo tanto, entender esa diferencia es crucial para evitar que estos pacientes reciban tratamientos que no se ajustan completamente a la biología de su enfermedad. Este estudio da un primer paso en subrayar “la necesidad de buscar mejores tratamientos para este amplio grupo de africanos delgados”, dijo Agyemang. Pero también resalta el inquietante punto de que la diabetes tipo 2, una enfermedad mortal que afecta a millones de personas en todo el mundo, aún esconde aspectos que no han sido estudiados debidamente.
Felix Chilunga hace el siguiente llamado a las autoridades sanitarias globales: “Solicitamos ensayos clínicos específicos para determinar qué tratamiento funciona mejor para este numeroso y a menudo ignorado grupo de pacientes.”
La investigación fue publicada esta semana en la revista académica Diabetologia y la puedes consultar aquí.
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