Bumble abandona su filosofía feminista y cede ante el feroz mercado de las citas
La empresa afirmó que las pruebas realizadas con la nueva función mostraron un aumento en el inicio de conversaciones, pero no está claro si eso se traducirá realmente en más citas y una mayor retención de usuarios o simplemente en más mensajes no deseados. Bumble no respondió a una solicitud de comentarios.
Stefanie Feldman, de 41 años, valora positivamente el nuevo rumbo de la aplicación. “Me gusta que elimine la presión. A veces simplemente quiero que sean los hombres los que den el primer paso”, confiesa esta directora comercial de Los Ángeles. “Nunca me he considerado feminista. Quiero que me cortejen. Y el hecho de que alguien se ponga en contacto contigo no significa que tengas que decir nada. Eso es, en sí mismo, un poder femenino: aprender a decir que no”.
Incluso antes de las noticias de la semana pasada, la dilución de la marca Bumble parece haber estado en marcha desde hace tiempo. En 2024, Bumble comenzó a modificar su principio fundacional al estrenar la función “Opening Moves”, que permitía a los hombres responder a una sugerencia en la página de una usuaria. Según los datos que la compañía de inteligencia de mercado Sensor Tower compartió con WIRED, la aplicación tampoco ha destacado su misión social de “las mujeres primero” como parte de su estrategia de marketing en EE UU desde 2023, y en 2022 solo hubo unos pocos anuncios publicitarios que reforzaran la idea de que las mujeres dan el primer paso. Como alternativa, Bumble “creó mensajes más genéricos sobre el éxito que la aplicación ha tenido entre usuarios anteriores y animó a los usuarios potenciales a ‘conocer a gente nueva hoy mismo’”, comenta Kara Lee, analista sénior de la empresa.
Este cambio de rumbo pone de manifiesto, en última instancia, la dificultad de crear una aplicación de citas en torno a una misión social y cómo el costo de hacer negocios a veces obliga a abandonar los ideales originales.
Riki Thompson, profesor asociado de retórica digital en la Universidad de Washington Tacoma, que publicó un estudio sobre la aplicación el año pasado, añade que el abandono de la obligación de dar el primer paso era la única forma de que Bumble pudiera seguir el ritmo de sus rivales.
“Una aplicación no es más que una pequeña parte de un sistema mucho más amplio: cómo se comportan realmente las personas, qué esperan de las citas y las normas que traen consigo. Puedes diseñar una app con muy buenas intenciones, pero no puedes controlar por completo cómo la utilizan las personas”, destaca Thompson en un correo electrónico. “Bumble sigue siendo un negocio. Tiene que mantenerse competitiva y rentable en un mercado en el que muchos de sus competidores no se basan en ninguna misión social en absoluto”.
Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.
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