¿Qué pasaría si una tormenta solar extrema golpea a la Tierra? Un estudio advierte que no somos conscientes del peligro real
Estadísticas solares
El punto central del estudio reside en un conocido fenómeno estadístico denominado regresión hacia la media. En términos sencillos, cuando una medición resulta extraordinariamente alta, el valor real que intenta representar suele ser, en promedio, menos extremo. Esto ocurre porque las incertidumbres aleatorias pueden exagerar ocasionalmente una observación.
En el caso del viento solar, una medición excepcionalmente intensa realizada en L1 probablemente corresponde a un viento algo menos intenso cuando alcanza la región donde realmente interactúa con la magnetosfera. Si los científicos relacionan directamente esa medición extrema con la respuesta observada de la Tierra, el efecto parecerá insignificante para un estímulo tan grande. Repetido miles de veces, este efecto genera la falsa impresión de que la magnetosfera deja de responder al aumentar la intensidad del viento solar.
Lo que ocurre es que, durante años, los científicos han creído que existe un límite natural a la intensidad con la que la Tierra responde a las tormentas solares más extremas. Según esa idea, cuando el viento solar alcanza valores muy elevados, el campo magnético terrestre deja de reaccionar de manera proporcional y su respuesta entra en una especie de “saturación”. Sin embargo, este nuevo estudio plantea que tal vez ese límite nunca existió. Lo que parecía un fenómeno físico podría ser, en realidad, una ilusión provocada por la forma en que se analizan las mediciones.
Para comprobar esta hipótesis, los investigadores desarrollaron un modelo estadístico que incorpora las principales fuentes de incertidumbre: las variaciones en el tiempo que tarda el viento solar en llegar a la Tierra y los cambios aleatorios que experimenta durante ese recorrido. El modelo reproduce con notable precisión la misma curva de “saturación” observada en más de 25 años de datos, sin necesidad de invocar ningún mecanismo físico que limite la respuesta terrestre.
Posteriormente aplicaron una técnica conocida como calibración por regresión, que corrige matemáticamente el sesgo introducido por las incertidumbres de las mediciones. Tras esa corrección, la supuesta saturación desaparece casi por completo. La relación entre la intensidad del viento solar y la respuesta geomagnética vuelve a ser esencialmente lineal, al menos dentro del rango para el que existen suficientes observaciones registradas (más de un millón, de hecho).
Nada de qué preocuparse… hasta que ocurra
¿Qué consecuencias tienen estos resultados, publicados esta semana en la revista Nature? Si la respuesta de la Tierra continúa creciendo proporcionalmente durante los eventos catastróficos, una tormenta solar extrema, como el evento Carrington, podría ser considerablemente más peligrosa de lo que se pensaba. Los autores estiman que, para valores muy elevados del viento solar, el impacto geomagnético podría llegar a ser aproximadamente el doble del calculado por los modelos tradicionales.
“Si no existe un límite superior para la respuesta de nuestro planeta al viento solar, los modelos para casos extremos deben tener esto en cuenta y debemos estar atentos a los efectos del clima espacial”, señala la doctora Wallach en un comunicado de prensa. “Afortunadamente, estos casos extremos son raros, pero esto también significa que contamos con datos limitados y solo el tiempo dirá qué sucede en un evento tan extremo, de esos que ocurren una vez cada mil años”.
En efecto, el estudio reconoce esa limitación, y es que todavía existen muy pocos registros de los episodios más extremos. Por ello, los investigadores no afirman que la saturación sea imposible, sino que sostienen que los datos disponibles no ofrecen evidencia estadística convincente de su existencia.
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