No sabemos si la IA nos va a quitar el trabajo. El problema es que quien está desarrollando la IA tampoco lo sabe
Amodei y Anthropic no aflojan. En el otro extremo de la narrativa está Anthropic. Su cofundador, Chris Olah, ha repetido en una conferencia sobre ética y IA en el Vaticano la misma idea que su jefe, Dario Amodei, lleva tiempo defendiendo. Existe una posibilidad real de que la IA sustituya trabajo humano a gran escala.
No habla de un cambio suave ni de una transición fácil. Habla de un impacto serio, y repentino. Sin embargo, aunque ambos hablan del mismo tipo de tecnología y con datos parecidos sobre la mesa, sus interpretaciones sobre lo que está por llegar son meridianamente opuestas.
Los empleados eran un gasto, pero la IA no sale gratis. Mientras los responsables de las principales compañías de IA debaten sobre el futuro de los millones de empleados a los que van a sustituir por una IA, las empresas empiezan a darse cuenta de que la IA tampoco le va a salir mucho más barata que un empleado. Las empresas que más han apostado por los recortes de plantilla y el incremento de uso de IA están recibiendo sus primeras facturas, y asustan. Así que han puesto freno al denominado “tokenmaxxing“: pagar sin límite por usar modelos sin medir bien el retorno.
Según recogía Business Insider, el director de operaciones de Uber dijo que los costes de IA son cada vez más difíciles de justificar, justo después de que su jefe de tecnología quemara el presupuesto anual de IA antes de tiempo. De acuerdo a lo publicado por The Verge, Microsoft, también comenzado a reducir las licencias de Claude Code entre sus empleados, un recorte que Fortune vinculaba al alto coste del uso masivo de estos modelos.
Más empleo para programadores y equipos de seguridad. No obstante, la implementación de la IA en las empresas, lejos de eliminar puestos de trabajo, está haciendo crecer la demanda de determinados perfiles. Según datos de la plataforma de contratación Indeed recogidos por Axios, las vacantes para puestos de ingeniería de software han crecido un 18% en el último año, mientras que el total de empleo cae un 4,3% en el mismo periodo.
¿Por qué pasa esto? Más código escrito con IA significa más código que alguien tiene que revisar. Las empresas siguen contratando analistas de seguridad, auditores y gente que valide lo que generan los modelos. La automatización detecta fallos a gran velocidad, pero priorizarlos y arreglarlos sigue dependiendo de criterio humano. Por ahora, ese criterio sigue siendo escaso, y caro.
La generación Z no se fía. Sin duda, los más afectados por toda esta incertidumbre es generación que acaba de incorporarse al mercado laboral. Sin la experiencia suficiente como para afrontar las nuevas demandas, pero demasiado avanzados en su carrera profesional como para elegir otra carrera profesional. Ante toda esa incertidumbre y puertas cerradas, la generación Z ya no ve la IA como una oportunidad. La ve cada vez más como una amenaza directa a su primer empleo, así que ha optado por combatirla.
Una encuesta de Gallup, el entusiasmo por la IA entre los más jóvenes bajó 14 puntos en solo un año, y la rabia frente a la tecnología subió hasta el 31%. Y no se quedan en la queja. Una encuesta de Writer junto a Workplace Intelligence, señalaba que un 44% de los empleados de la generación Z admite sabotear de forma activa los planes de implantación de IA de su empresa, frente a un 29% del conjunto de la plantilla.
Con todo esto sobre la mesa, lo único claro es que nadie tiene la foto completa sobre el futuro de la IA en el mercado laboral. Ni los que venden la tecnología, ni los que la usan, ni los que están a punto de buscar su primer trabajo. Probablemente la respuesta no sea ni el desastre ni la calma total, sino un poco de cada cosa, repartido de forma muy desigual según el sector y el país.
Imagen | Flickr (World Economic Forum/Pascal Bitz, Sandra Blaser), Unsplash (syful islam)
Fuente: Artículo original